La información proviene de un módulo incorporado a la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC), aplicado durante el segundo trimestre de 2025.
Los datos representan en salud, aprendizaje y bienestar psicosocial. Al comparar por sexo, se observa que las niñas tienen un mejor desempeño que los niños (81,3% vs. 77,1%).
Según destacaron desde el INE y Unicef, estos datos serán fundamentales para el diseño y fortalecimiento de políticas públicas dirigidas a la primera infancia, especialmente para el Programa Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia, impulsado por el Gobierno Nacional a través del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (Minna).
La presentación de los resultados estuvo a cargo del director nacional del INE, Iván Ojeda, y la representante nacional de Unicef, Rosana Vega, en un acto que reunió a autoridades, técnicos de instituciones públicas, representantes de organismos internacionales y medios de comunicación.
¿Qué mide el Índice de Desarrollo Infantil Temprano?
El Índice de Desarrollo Infantil Temprano mide el progreso de niños y niñas de 24 a 59 meses de edad en tres áreas claves: aprendizaje, que contempla el desarrollo del lenguaje, la alfabetización inicial, la aritmética, la preescritura y las habilidades cognitivas; bienestar psicosocial, que incluye habilidades emocionales y sociales, así como conductas internalizantes y externalizantes, y salud, vinculada a la motricidad gruesa y fina y al autocuidado, según un comunicado.
Los resultados revelan que el 24,4% de los hogares del país cuentan con niños y niñas menores de 5 años a quienes se les aplicó el módulo de desarrollo infantil. En más del 80% de los casos, la información fue proporcionada por la madre biológica.
En cuanto a la distribución por sexo, la población infantil menor de 5 años se mantiene equilibrada, con un 50,1% de niños y un 49,9% de niñas.
Con respecto a los factores que inciden en el desarrollo infantil temprano, se observa que de los 218.810 niños y niñas de 3 y 4 años, el 50,6% asisten a programas de educación temprana, lo que representa un avance significativo en el acceso a este tipo de servicios.
Al comparar los datos con la Encuesta MICS Paraguay 2016, se evidencian mejoras sustanciales como la asistencia a programas organizados de educación en la primera infancia, que aumentó de 31,7% a 50,6%.
Además, el involucramiento paterno en el desarrollo de los niños y las niñas creció 10 puntos porcentuales, mientras que la participación materna registró un aumento de 22,6 puntos porcentuales, reafirmando su rol central en el acompañamiento del desarrollo infantil.