12 abr. 2024

“Recuperar la memoria para mí es una causa, yo soy hijo de un desaparecido”

Rogelio Goiburú es director de Memoria Histórica y Reparación, una dependencia oficial con dos funcionarios, y casi sin presupuesto, para buscar a los más de 400 desaparecidos de la dictadura.

Vio a su padre por última vez un 31 de enero de 1977. Desde entonces, este integra la lista de las más de 400 personas víctimas de desaparición forzada. Rogelio Goiburú es el encargado de la Dirección de Reparación y Memoria Histórica, y desde ahí sigue buscando a los desaparecidos.

–¿Cómo anda el trabajo en Memoria Histórica?

–Estamos como en una fotografía, estáticos, paralizados. No hay recursos. Hace dos años que yo había conseguido en el Parlamento un presupuesto para nuestro trabajo de campo, y justo se da la pandemia y se frenó todo. Ahora voy a insistir en que se me provean esos recursos para hacer el trabajo de campo. Ya hemos terminado las investigaciones en numerosos lugares con la seguridad de que vamos a lograr encontrar y exhumar esqueletos de nuestros desaparecidos.

–¿Cuántas personas trabajan en su equipo?

–En mi oficina estamos dos personas, nada más. Para un trabajo que en otros países se realiza entre 20 personas, nosotros estamos dos. Y el único nombrado en este momento soy yo, la otra persona es comisionada, mientras que otra persona que trabajaba con nosotros se fue a un doctorado. Esto muestra la importancia que el Estado le da al trabajo de recuperación de la memoria.

–¿Cómo comenzó la tarea de investigar las violaciones a los DDHH?

–Al principio no había nada en el Paraguay. En el año 93, cuando Pancho De Vargas y Sandino Gil Oporto estaban como diputados había una Comisión de Derechos Humanos. Ellos eran miembros de esa comisión cuando entramos a excavar en la ex Agrupación Especializada durante cuatro meses, al mes del hallazgo de los Archivos del Terror. Comenzamos esos trabajos sin ningún tipo de experiencia ni conocimiento, y entonces fue una frustración grande porque no encontramos nada. Posteriormente, y fijate cuántos años pasaron del 93 al 2004, se crea la Comisión de Verdad y Justicia para investigar todos los delitos y todas las violaciones de los derechos humanos que se cometieron durante los 35 años de dictadura.

–¿Por qué se busca a los desaparecidos?

–Responde a muchos propósitos. En primer lugar, todos los seres humanos en el planeta Tierra tenemos que hacer un duelo cuando algún familiar se muere, y en el caso de la desaparición forzada, por esa razón humanitaria hay que buscarlos. La desaparición forzada de personas no fue un delito aislado en la represión, no fue consecuencia de un exceso en la represión o un daño colateral, sino que fue una metodología represiva que se usó para producir el daño, a las familias, las organizaciones políticas y sociales y en la sociedad. Respondiendo a un plan, para implantar un modelo social y político que es el que padecemos hasta el día de hoy.Por otro lado, buscar a los desaparecidos significa también recuperar la memoria, porque nosotros no solamente estamos buscando esqueletos para darles identidad y entregarlos a los familiares, sino que para contar a la ciudadanía quiénes eran estas personas, qué hacían, por qué fueron capaces de embarcarse en tales o cuales proyectos, y ofrecer su vida por un ideal de país. Eso necesitamos saber, porque esas personas fueron héroes y luchadores que son los que nos dan el espíritu de solidaridad y amor por la patria.

–Y para identificar a los responsables.

–De todo esto, hay responsables. Tanto de los que cometieron directamente esos crímenes como los responsables ideológicos y responsables económicos también. Por eso en otros países no se dice ya dictadura militar, sino dictadura cívico-militar. Detrás de los militares que ejecutaban órdenes, estaban los que pensaron y los que financiaron. No les salió fácil a un Estado crear el Plan Cóndor, tuvieron que poner mucho dinero. El secuestro de papá, por ejemplo, se habla de USD 200.000. En aquella época, USD 200.000 si entrás a ver a cuánto cotizaba el dólar en el año 1977 y lo comparás con hoy te vas a dar cuenta de la cantidad de dinero que es. Las dictaduras de esa época gastaban millones de dólares en esos planes que son delitos de lesa humanidad. Cuando hablamos de esto, hablamos de una causa, para mí es una causa recuperar la memoria. Yo soy hijo de un desaparecido.

–¿Quién era Agustín Goiburú?

–Papá era un médico joven, colorado idealista, un joven que abrazó la medicina y se afilió al Partido Colorado por la doctrina social y desde luego jamás iba a permitir avalar con su conducta cualquier violación a los derechos humanos que ocurriesen en su presencia. En tal sentido, él, siendo médico joven en el Hospital Rigoberto Caballero, vio las primeras violaciones a los derechos humanos, a campesinos, obreros, estudiantes que llegaban torturados y se plantó frente a las autoridades de entones, y les dijo que no iba a firmar de ninguna manera certificados falsos que avalaran las barbaridades que se estaban cometiendo. Con motivo de eso, fue perseguido, fue echado del hospital, nos fuimos al exilio, crecimos en el extranjero, pero él supo transmitirnos el inmenso amor a nuestro país, por eso estamos otra vez aquí trabajando en lo que creemos y en lo que abrazamos con pasión, que es la búsqueda de verdad y justicia.

–¿Qué saben de su desaparición?

–Sabemos con lujo de detalles cómo se lo secuestró, cómo se lo trajo al Paraguay, cómo se lo torturó aquí, y cómo se lo desapareció. Lo único que hasta ahora no sé es dónde lo enterraron, pero sé el itinerario y el calvario que sufrió desde el 9 de febrero de 1977, a las once de la mañana, en la ciudad de Entre Ríos, República Argentina, cuando lo secuestraron en el marco del Operativo Cóndor. Primero estuvo una semana en Corrientes, en el Regimiento de Infantería 9, a cargo del general Nicolaides, y después lo trajeron por vía terrestre al Paraguay, en los primeros días de marzo. Estuvo alojado tres días en Investigaciones, donde fue torturado salvajemente, después estuvo en el Hospital Rigoberto Caballero y luego lo llevaron al Estado Mayor, donde Stroessner mismo lo interrogó en presencia de su primer anillo, de militares y civiles, y después ordenó su asesinato. Dónde lo enterraron es lo que hasta ahora no sé exactamente, tengo algunas pistas, pero no puedo armar una hipótesis verosímil.

–¿Cuál es el balance de los 33 años de democracia.

–Hemos logrado cosas muy importantes. Hemos logrado tener una Comisión de Verdad y Justicia, de la cual obtuvimos ese informe de 8 tomos que se entregó a los tres Poderes del Estado en el 2008; hemos logrado crear una Defensoría del Pueblo que todavía está en deuda con la ciudadanía, pero ya se creó. Hemos logrado crear un equipo nacional de búsqueda de desaparecidos, recuperar 44 esqueletos e identificar a 4. Tenemos un banco de datos genético. Y ahora tenemos que lograr muchas más cosas, ir a exhumar los cuerpos a los 12 sitios que tengo investigados; tenemos que lograr crear un equipo de antropólogos paraguayos y tenemos que lograr que la asignatura del autoritarismo en la historia reciente del Paraguay sea una materia obligatoria en los tres niveles de enseñanza. Pero tenemos que seguir trabajando en esos espacios para defender los derechos humanos y seguir luchando por profundizar esta democracia, para que sea útil a la mayoría de nuestro pueblo y no solamente a un pequeño grupo que se enriquece envenenando la tierra, deforestando y haciendo invivible el Paraguay en el que estamos.


“La desaparición forzada de personas no fue un delito aislado en la represión. Fue una metodología represiva”. “La desaparición forzada de personas no fue un delito aislado en la represión. Fue una metodología represiva”.

“La desaparición forzada de personas no fue un delito aislado en la represión. Fue una metodología represiva”.

“Stroessner mismo lo interrogó en presencia de su primer anillo, tanto de militares como de civiles, y después ordenó su asesinato”.

“No le salió fácil a un Estado crear el Plan Cóndor, tuvieron que poner mucho dinero. Las dictaduras gastaban millones”.

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