A pesar de no ser una de las frutas más famosas, sus propiedades la colocan entre las “súper frutas”, una de ellas y quizás la principal es que es una alta fuente de vitamina C, por lo que ayuda a combatir la degeneración celular.
Es rica en vitamina A y retinol, por lo que su aporte para la buena visión es muy importante; además, su fibra es también importante para ayudar en la disminución de los niveles de azúcar en la sangre.
El potasio que aporta esta fruta ayuda a normalizar los niveles de presión arterial y su magnesio actúa como relajante nervioso.
La vitamina E que contiene la guayaba ayuda a mantener una piel brillante y según los profesionales también contienen un mineral conocido como folato que ayuda a promover la fertilidad.
Pero no solo la fruta contiene propiedades muy interesantes para el organismo, las hojas también son utilizadas para sanar heridas por su poder anestésico, especialmente a nivel dental, por lo que es utilizado para aliviar el dolor de muelas haciendo enjuagues bucales (hervir la hoja).
La infusión de la hoja y corteza también son utilizadas para vómitos, diarreas, vértigo, dolor de garganta y malestar estomacal, además del malestar menstrual, recogen varios portales digitales.
También es muy bueno para combatir el mal aliento por su alto contenido de complejo B.
La guayaba es una futa tropical que supera a cualquier cítrico en cuanto a su poder antioxidante; su sabor es dulce y ligeramente ácido.
Es una fruta típica de Sudamérica y se consume cruda, en licuados, mermeladas, jugos, brochetas de frutas y muchas otras opciones.
Cada fruta de aproximadamente 60 gramos aporta unas 30 calorías, que equivalen a una mandarina o un níspero. Los nutricionistas aseguran que es una fruta ideal para los diabéticos.
Recomendación. Se debe elegir los frutos de color verde amarillento, o sea, que aún no están del todo maduros pero ya van perdiendo su firmeza.
La guayaba verde se puede dejar a temperatura ambiente hasta que madure y cobre un color amarillo.
Si la fruta ya alcanzó su punto de sazón se recomienda consumir cuanto antes o mantenerla a una temperatura de 8 grados o en la parte menos fría de la heladera.
