19 abr. 2024

“Qué clase de democracia es cuando hay hambre y hay inseguridad”

Actor y director de teatro, Emilio Barreto pasó 13 años en las cárceles de la dictadura de Alfredo Stroessner. Evalúa estos últimos 33 años como una democracia maquillada.

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Emilio Barreto.

Hace 33 años, el 2 de febrero parecía igual que cualquier otro día. Pocos sabían en realidad que ese era el último día de la dictadura de Alfredo Stroessner y su régimen de 35 años de opresión. Un régimen que tuvo detenidas ilegalmente a casi 20.000 personas, expulsó al exilio a 20.814 paraguayos y desapareció a 459 personas. Precisamente, una de las personas detenidas ilegalmente, Emilio Barreto, hace un balance de lo que significaron los 33 años de democracia.

Actor y director de teatro, llegó a completar 13 años en prisión, entre la Comisaría 3ª, Tacumbú y Emboscada, por su militancia contra el régimen, opina que la nuestra es una democracia maquillada. “Porque resulta que el stronismo no se desactivó, siempre estuvo activo. Si bien hubo un intento de desplazar al Partido Colorado, encontraron la manera de volver a tumbar el intento”.

Emilio Barreto se pregunta qué clase de democracia es la que tenemos: “Qué clase de democracia es cuando hay hambre, cuando hay persecución, hay inseguridad. Ni a un evento cultural ya se puede asistir y los asaltos son el pan de todos los días. Están convirtiendo al Paraguay en una Sinaloa”.

Recuerda la experiencia de visitar colegios del interior del país y en las conversaciones con los estudiantes pudo notar el interés en conocer la historia que no se les cuenta en el colegio. “Aquí no se rescató la memoria de la dictadura, de todo lo que fue esa dictadura. Se tiene que rescatar la memoria”.

El actor de teatro considera que este es un país que se tiene que reconstruir, “se tiene que refundar sobre los cimientos éticos y plurales, tratar de construir la democracia, y eso lo van a hacer los jóvenes, porque nosotros los viejos que luchamos contra la dictadura no tuvimos la suficiente fuerza de torcer esa realidad”.

“Me duele este país”, agrega Emilio Barreto, “un país por el que pasé 13 años en los calabozos de la dictadura. Mi señora pasó un año, y en la pileta (método de tortura) ella perdió lo que pudo haber sido nuestro primer hijo. Sigue latente el stronismo, aprovechando para enriquecerse a expensas del erario público, a expensas de los préstamos que se hacen a nombre de la salud, en nombre de la educación, entregan nuestra soberanía. Pero entonces qué democracia es esta si no participa el pueblo, sino que es manejada por la oligarquía rematapatria, ellos dan las órdenes que a su vez reciben desde la Embajada yanqui”, finaliza.

La recordación del 3 de febrero

Mañana, desde las 8:00, la Plataforma Social de Derechos Humanos, Memoria y Democracia hará un acto en la Plaza de los Desaparecidos, al lado del Palacio de Gobierno, en conmemoración de los 33 años del golpe de Estado que puso fin a la dictadura del general Alfredo Stroessner.
La Plataforma quiere convertir la Plaza de los Desaparecidos en un escenario para la memoria y la reflexión sobre los avances y retrocesos de la democracia paraguaya; y para reivindicar la memoria de los luchadores que hicieron posible el inicio de la democracia en el Paraguay.

Vandalismo en la Plaza de los Desaparecidos

Uno de los grandes símbolos de la memoria antistronista es la Plaza de los Desaparecidos. La misma fue lograda con el trabajo de organizaciones contra la dictadura stronista.

La Plaza de los Desaparecidos es un símbolo de la lucha de los que dieron lo mejor de sus vidas para conquistar una sociedad de igualdad y con derechos.
Este 3 de febrero se hará una denuncia no solo por el abandono de este sitio tan emblemático de la lucha contra el stronismo, sino por el vandalismo que significó que haya sido pintada de blanco la escultura realizada por Carlos Colombino.

La escultura con Stroessner aplastado utilizó pedazos de la estatua de Stroessner que estaba ubicada en el Cerro Lambaré, y que había sido erigida en los años 80 por el escultor español Juan de Ávalos, autor del Valle de los Caídos en Madrid, que contenía la tumba del dictador Francisco Franco.

Carlos Colombino ubicó los fragmentos de la efigie del dictador entre dos bloques de cemento, creando un nuevo monumento, para alertar a los paraguayos del peligro de dejar que resurja un nuevo régimen autoritario.

La plaza también necesita un urgente mantenimiento pues está abandonada.

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