ALTO PARANÁ
Aunque actualmente el tránsito está limitado al paso de camiones vacíos, sin retrasos ni mayores inconvenientes operativos, las miradas están puestas en la segunda fase de apertura, que permitirá desde el 19 de enero la circulación de autobuses turísticos fletados.
Según datos de la Receita Federal del Brasil (RFB), el flujo vehicular en el sentido Brasil–Paraguay se desarrolla con normalidad. “No hay registros de atrasos ni impedimentos. Todos los vehículos que se presentaron lograron cruzar”, afirmó César Viana, delegado de la institución.
No obstante, en las primeras horas de habilitación nocturna, alrededor de las 22:00, se generaron filas acumuladas desde la tarde, lo que provoca congestión inicial y periodos de menor actividad durante la madrugada.
FALLAS. Más allá de la operatividad, el principal desafío está en la infraestructura. Un informe técnico elaborado por la Receita Federal y remitido al Departamento Nacional de Infraestructura de Transporte (DNIT) del estado de Paraná da cuenta de filtraciones de agua, daños en cielorrasos y fallas en los sistemas de aire acondicionado en la aduana brasileña.
En el lado paraguayo, se detectaron deficiencias en la iluminación exterior, lo que obliga a trabajar con generadores eléctricos.
Pese a estas falencias, el avance hacia la apertura turística sigue firme. La habilitación de buses representa un paso estratégico para la reactivación del turismo en la Triple Frontera, uno de los sectores más golpeados en los últimos años.
La medida surge de un acuerdo bilateral entre Paraguay y Brasil, con el objetivo de facilitar el tránsito de grupos organizados bajo protocolos claros de migración y seguridad.
“Será una apertura controlada y gradual. Solo podrán circular autobuses previamente registrados y que cumplan con todos los requisitos”, explicó Viana.
CONTROL. El control migratorio, especialmente a cargo de la Policía Federal, será más estricto, lo que ya permitió la detección de personas con órdenes de captura y la incautación de productos prohibidos.
Para los operadores turísticos, el nuevo paso genera expectativas positivas. El Puente de la Integración ofrece una alternativa al saturado Puente de la Amistad, reduciendo tiempos de traslado y costos logísticos.
Esto abre la puerta a excursiones de un día, paquetes combinados y circuitos que integren Ciudad del Este, Foz de Iguazú, las Cataratas y los parques nacionales de la región.
Mientras las autoridades trabajan en corregir las fallas edilicias, el sector turístico apuesta a que el nuevo cruce se consolide como un eje clave para el crecimiento del turismo binacional y el ordenamiento del tránsito fronterizo.