Los sindicalistas, sobre todo mineros que trabajan para el Estado, marcharon nuevamente por el centro histórico de La Paz, la sede del Gobierno y el Legislativo, y a su paso hicieron detonar petardos y cargas de dinamitas, hasta llegar a la sede del sindicato minero en la avenida 16 de Julio, una de las principales de la ciudad.
En esta ocasión, los movilizados no trataron de entrar a la plaza Murillo, el centro del poder político del país, a diferencia de lo ocurrido en la víspera, cuando se enfrentaron con los agentes antimotines que les respondieron lanzando gases lacrimógenos.
BLOQUEOS. A la par, campesinos del departamento de La Paz instalaron cuatro puntos de bloqueo en tres carreteras, incluidas dos que van hacia Perú, según el reporte de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).
En la mañana se reportaron también bloqueos en al menos tres puntos de la carretera que conecta a la región central de Cochabamba con el occidente del país, por lo que se suspendieron los viajes por tierra hacia Oruro y La Paz, dijo a los medios la responsable de la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) en Cochabamba, Ericka Guevara.
No obstante, el reporte de la ABC mostró que ya no había cortes de vías en Cochabamba en la tarde.
La COB y los sindicatos de campesinos, que fueron aliados políticos de los gobiernos de Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025), llegaron a La Paz el lunes desde el altiplano para exigir al gobierno de Rodrigo Paz la anulación del decreto 5503, que rige desde el 17 de diciembre.
Esa norma estableció precios de 6,96 bolivianos (un dólar) por litro de gasolina especial, 11 bolivianos (1,58 dólares) para la gasolina premium y 9,80 bolivianos (1,40 dólares) para el diésel, lo que supone aumentos del 86% y del 162%. EFE