Las próximas dos décadas serán de Sudamérica en cuanto a oferta proteica y de alimentos en general, y Paraguay está en una situación privilegiada si sabe aprovechar su oportunidad en cuanto a carne (polo ya consolidado) y leche, que requiere más inversión para crecer, según Julián Ramírez, gerente de Desarrollo de Negocios para América Latina de Waikato Innovation Park.
El especialista se encarga de explorar nichos de mercado donde empresas neozelandesas podrían generar joint ventures o inversión directa, siendo Paraguay el único prácticamente donde no se radicaron capitales de aquel país, pero que ya tiene su avanzada a través de 50 firmas consorciadas, cuyos representantes acompañaron a una delegación oficial que recorrió días pasados el campo local con el viceministro de Ganadería, Armín Hamman.
“Me encargo de identificar oportunidades de desarrollo desde Nueva Zelanda, y hemos visto en Paraguay grandes posibilidades en el campo ganadero-lechero. Hay grupos deseosos de entrar a invertir siempre y cuando haya un mejoramiento de la producción y ajuste en el sistema de control y minimización de costos para ser más competitivos a nivel internacional”, refirió.
EXPANSIÓN. El analista mencionó que Nueva Zelanda ya no tiene capacidad de expandirse a nivel local con la tecnología al servicio de los productos alimenticios y de otros rubros, entonces debe mirar el ámbito internacional para afianzar su éxito en cuanto a las empresas que invierten.
Dijo que aquel país, junto con Paraguay, tiene la posibilidad de crecer agrícolamente, con provisión de alimentos de bases proteicas a bajos costos y con alta calidad, con lo que en las próximas dos décadas se abre la perspectiva de concreción de inversiones.
“Esta región (Sudamérica) soportó mejor que cualquiera otra la crisis global; estuvo más preparada. En cuanto a los precios de alimentos y fuentes proteicas, a pesar de las fluctuaciones normales, aquellos experimentarán una curva ascendente, y más con el consumo fenomenal de China e India, con ingreso per cápita cada vez más elevado”, dijo.
Con respecto a las modalidades eventuales de inversión, explicó que las empresas neozelandesas están acostumbradas a desarrollar joint ventures o bien inversiones directas. “Normalmente, la experiencia nos dice que lo mejor es asociarse con empresarios locales, bien con gran extensión de tierra o tal vez con cooperativas que quieran montar una planta y que se le provea de buen volumen de leche para producir”, finalizó.