27 jun. 2026

PORNOGRAFIA

Un lado negativo del brazo-técnica

Hace pocos días, en los corredores de una Universidad aquella alumna, madre de dos hijos, al cabo de unos minutos de diálogo sobre temas generales de nuestra realidad actual y, visiblemente preocupada, me lanzó el siguiente dardo:

“Debería usted escribir algo sobre este caos moral que vivimos en la sociedad” Sin titubeos le respondí preguntando: ¿Qué novedad puedo aportar sobre algo que todos conocemos?

No obstante, el aguijón de aquella inquietud me interpela a reflexionar sobre una de las tantas causas de nuestra sodomítica-gorromina sociedad: La pornografía.

En nuestro país más del 90 % de la población no accede al servicio de TV por cable y muchísimo menos aun, a Internet. Pero más del 90% puede acceder por poco dinero a internet en cualquier cabina, sin contar con aquel 10% que sí, cuenta con el servicio en casa.

Internet es la revolución copernicana de nuestro tiempo. Su inclusión ha generado un nuevo estilo de vida, cambiando los modelos de información y relaciones humanas.

Se habla ya de más de cien millones de sitios dispersos en muchas lenguas y en miles de servidores en todo el mundo. Algunos dicen que un tercio de dichos sitios contienen pornografía.

¿Por qué es dañina la pornografía? He aquí algunos argumentos:

1. La pornografía disimula el pecado, pues suprime la pureza, el amor y la castidad, para dar acelerado paso a la lujuria, al exhibicionismo y la promiscuidad.

Así se prostituye el bello término “amor”, reduciéndolo al simple acto sexual perruno o perril. El pornoadicto paulatinamente se convierte en “cosa” comerciable, que se puede comprar o vender, dar y tomar.

2. La pornografía hace que se la vea como “algo normal” e invita explícitamente a la inmoralidad sexual. Los “gorilas con pantalones” y “pontífices” de la verdad relativa lo llamarán: libertad sexual.

3. La pornografía desprecia la sexualidad como sublime. Por consiguiente, el adulterio, la homosexualidad, el sexo con compañeros múltiples y otras aberraciones sexuales se admiten como conductas deseables y no pecaminosas.

4. La pornografía estimula conductas agresivas. En países como EEUU, cada 50 segundos una mujer es violada; una de cada tres niñas y uno de cada siete niños son violentados antes de los 18 años. Investigaciones revelan que un pederasta tiene un promedio de 30 niños ultrajados antes de ser atrapados. Datos del 2004.

5. La pornografía daña la fidelidad e intimidad matrimonial, pues este mal, se vuelve hábito y adicción, por lo tanto, el pornoadicto cada vez quiere más sexo explícito y escenas más violentas.

6. La pornografía es causante primaria de malformación moral, espiritual y social de miles de personas. Más de cien millones de niños en todo el mundo, se ven forzados a ejercer la prostitución. En Tailandia se calcula que existen más 6.000 burdeles en los que “trabajan” más de 1.000.000 de prostitutas, de las cuales, 40% son menores de 16 años.

La OMS, estimaba que para el 2005, el virus del SIDA afectaría a más de 1.500.000. En Brasil y Colombia se cree que son más de 500.000 los niños explotados por el turismo pornográfico.

Recuérdese que en varios países fueron detenidos usuarios de Internet por distribuir fotos pornográficas en la red, con niños y niñas de hasta dos años.

Datos obtenidos del artículo de Miguel Ángel Núñez - Revista V.F. año 2000. Ahora estamos en el 2009, ¿cuánto habrá progresado estas escalofriantes cifras?

¿Tendremos que satanizar y desechar Internet por el problema aludido? De ninguna manera. Pero es necesario ejercer el control en el manejo de una herramienta tan útil para la comunicación, investigación, sana diversión y el desarrollo humano.

Los incontables beneficios de la ciencia y la tecnología son reconocidos y valorados en su justa medida, pero ella comparte morada también con la pornografía.

Y es contra ésta que los padres, como primeros educadores, debemos afinar nuestra puntería. Es fácil diseñar lo “que” debemos hacer para proteger a nuestros hijos de tal perversidad, pero ya no es tan fácil el “cómo” hacerlo, pues más del 80% de los padres, además de no saber como hacer para que nuestros hijos utilicen la computadora en forma correcta, no sabemos los riesgos y peligros que implican navegar por Internet.

Que Internet y cualquier otro adelanto tecnológico esté al servicio del hombre y no que la tecnología “reine y esclavice”, como ya lo está haciendo.

Es tarea de padres responsables, sacudirnos para contrarrestar los estragos de la pornografía, arbitrando los medios necesarios para asumir el titánico desafío. Dios, es sin ninguna duda, la mejor alternativa. La pelota está en nuestra cancha.

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