19 may. 2026

PENSANDO EN GRANDE

Las transnacionales han llegado a la conclusión de que la mejor manera de ampliar los mercados es ayudando a las pymes a desempeñarse mejor.

Por Antonio María Delgado
Incursionar en los grandes mercados internacionales implicaba un gran reto para Amelia Toro. La diseñadora de alta costura había alcanzado el éxito en su nativa Colombia, pero salir a Londres y Nueva York a disputarse el mercado con los grandes de la moda era intimidante. Allí no sólo se requería de una óptima calidad en el producto, sino también en el envío, en una industria que suele rechazar la mercancía sin mucho preámbulo si no llega en el momento preciso.
Pero la mayor preocupación de la incipiente exportadora colombiana no fue una traba. Recurrió a una de las tantas compañías especializadas en logística y mensajería, y pudo llegar en corto tiempo a sus mercados de destino sin defraudar a sus clientes.
Como ella, cada vez más pymes latinoamericanas buscan conquistar el mundo. Y cada vez más son las herramientas disponibles para hacerlo. Internet, el desarrollo de las comunicaciones, la disminución del costo de las tecnologías y la baja de los aranceles acortan las distancias con mercados más recónditos. Y también han permitido el surgimiento de una oferta especializada en asesorar a las pequeñas empresas en su salida al mundo.
Muchas compañías latinoamericanas ofrecen llevar las mercaderías de sus clientes a EEUU y Europa, con tarifas bastante competitivas, preocupándose desde los engorrosos trámites aduaneros hasta las condiciones de transporte. Las hay grandes, como DHL, Fedex, UPS o TNT, que son capaces de llegar a los lugares más remotos del planeta. Y a eso se suma una oferta local no menos importante.
“Cuando uno está empezando, es sumamente difícil encontrar los socios adecuados y es fundamental contar con alguien que te ayude con toda la logística de pasar por las aduanas de cada país y de poder llegar a los clientes con rapidez”, dice Toro, cuya empresa, Kenze S.A., cuenta con 80 empleados. La precisión en las entregas es de suma importancia cuando se trata de exportar a los mercados desarrollados. La celeridad también es clave debido a los limitados recursos con que cuentan las empresas pequeñas, en vista de que mientras más rápido entregan, más rápido cobran.
LARGO BRAZO. Según cifras de DHL, las incursiones de las pymes en los mercados internacionales van en aumento, particularmente de Brasil y México, países que fortalecen cada vez más sus posiciones en el escenario mundial. El 80% de la clientela de la trasnacional alemana son pymes, y la empresa registró en la primera mitad del año un aumento de 10% en el volumen de las exportaciones que maneja para las pequeñas y medianas empresas mexicanas.
El aumento es particularmente notable cuando se trata de los envíos mexicanos hacia el resto de los países latinoamericanos, los cuales han registrado un crecimiento superior al 25%, en especial en lo que concierne al comercio hacia los países del Cono Sur. En el caso de las pymes brasileñas, sus exportaciones también crecen, lideradas por las industrias de entretenimiento y minoristas, las cuales en el mismo período han registrado un aumento de 98% y 71%, respectivamente.
No obstante, el aumento de la tendencia se está produciendo del lado de las importaciones. Samuel Cuñado, vicepresidente de márketing de DHL Express International, dice que las importaciones de China, Hong Kong y del Reino Unido recibidas por las pymes brasileñas crecieron 83%, 150% y 114%, respectivamente, en el mismo periodo.
Para muchas pymes latinoamericanas contar con los servicios de envío de puerta a puerta de las grandes trasnacionales significa acceso a muchos lugares que, de otra forma, estarían fuera de su alcance. “Si quieres exportar a Myanmar o Georgia es muy difícil hacerlo por tu propia cuenta”, dice Caroline Ramos, quien se encarga de manejar la logística de Nipro Medical Corporation, empresa de capital japonés que produce equipos cardiovasculares y agujas quirúrgicas en Brasil.
Ramos añade que no es cuestión de recursos, sino de conocimientos. Y en algunos casos, de contar con los contactos correctos en el país de destino. El escenario es peor para los miles de empresas que ni siquiera tienen entre sus empleados a una especialista como Ramos, con conocimientos de exportar directamente a EEUU y Europa. “Lo que hacemos por las pymes de América Latina es darles las herramientas para competir globalmente con las grandes compañías”, dice Mike Arias, director de Desarrollo de Negocios para UPS.
Ese tipo de apoyo fue precisamente el que permitió al fabricante mexicano de productos metalmecánicos Incor comenzar a exportar a EEUU. “Nuestro auge comenzó cuando encontramos un cliente importante que pedía piezas más sofisticadas de las que estábamos elaborando”, dice Jaime Falcón, director de la empresa. “Pero para el cliente era crítico el tema de los tiempos de entrega, y la logística se convirtió en una parte básica para poder alcanzar un acuerdo con ellos”.
Falcón explica que las tarifas que paga por los servicios de entrega de puerta a puerta que recibe son un poco más altas de lo que pagaría si enviara la mercancía directamente. No obstante, la operación termina brindando grandes frutos a largo plazo, porque las pequeñas empresas se ahorran de contratar personal adicional para manejarles el tema logístico.
Y también está el tema del entrenamiento y la asesoría. Las empresas trasnacionales han llegado a la conclusión de que la mejor manera de ampliar los mercados es ayudando a las pymes a desempeñarse mejor en cada una de las etapas en la cadena de exportación. Falcón, por ejemplo, cuenta que la empresa con que trabaja jugó un papel importante en el negocio al ayudarle a empaquetar mejor los productos que estaban siendo transportados a EEUU y evitar que la mercancía sufriera daños cuando era inspeccionada en aduanas. Un conocimiento aprendido que hace que, para las pymes, el mundo sea cada vez más pequeño.
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