Siempre que me siento a hablar con mi hermano pareciera que me inyecto combustible de ideas. El otro día, oscilando entre hablar de algo y de nada, nos encontramos con un tópico que hizo que la conversación adquiera esa onomatopeya que suena como jazz, debido a la fluidez del tema. “A mí no me gustan esas películas de pensar, ¿y a vos?”, fue la frase detonadora de todo. "¡Cine de pensar!, ¿a qué se refiere la gente cuando dice eso?” decía mi hermano.
Me pregunto: ¿existe algún tipo de cine que no sea “de pensar”? Si nos ponemos a pensar, hasta Rápido y furioso 28 da para pensar. Obviamente hay que ponerle media garra al asunto, pero da para pensar. Primer pensamiento: "¿Por qué lo que se va tan rápido el rubio ese?”. Segundo pensamiento: "¿qué onda con el pelado?, demasiado furioso ya anda” reflejan un perfecto ejemplo del proceso de usar la materia gris durante una película.
Entiendo que al decir “películas de pensar” se suelen referir a los filmes independientes o de tópicos dramáticos; esas donde se tocan temas que la gente no quiere enfrentar como: VIDA. Entiendo que, a veces (más que menos), da gusto desconectarse con una de película de entretenimiento, comedias románticas protagonizadas con Aston Cancher (o algo por el estilo), en la que él y la chica terminan juntos gracias a que su personaje tocó la guitarra en el techo de su auto frente a toda la secundaria. Entiendo.
El cine que te pone a pensar debería ser tratado como una biblioteca; un lugar donde se pueden encontrar miles de historias que desafían al cerebro, hacen reír, compartir un momento con los hijos, con los viejos y hasta con uno mismo. No podemos tener miedo (sí, miedo) de que ese tipo de cine nos plante una idea en la cabeza y que esa idea nos haga -indefectiblemente- pensar. Es necesario ejercitar la cabeza y cambiar de influencias de “mes” en cuando.
Si se fijan, en Paraguay tenemos dos fenómenos: aquel que teme las películas “de pensar” y al que no le gustan ciertas pelis, porque “masiado bola ya es, cómo piko Neo va a volar también ahora”. A mi parecer ambos extremos son nocivos.
El cine fue creado para que la imaginación desarrolle alas, son experiencias de 35mm a las que nos tenemos que tirar bomba y zambullirnos en lo que tengan que ofrecer. El resultado solo puede traer buenas, nuevas y mejores historias. “La fotografía es verdad. Y el cine es una verdad 24 veces por segundo”. - Jean Luc Goddard.