Una nueva generación de candidatos de izquierda aspira a remodelar el Partido Demócrata, que está dividido sobre hasta qué punto debe girar hacia la izquierda mientras intenta aprovechar los bajos índices de aprobación de la adminsitración del republicano Donald Trump.
Los resultados de las primarias en EEUU han centrado la atención en un movimiento de candidatos “progresistas” o “socialistas democráticos”, bajo el ala del Partido Demócrata, que genera expectativas sobre lo que ocurrirá con las elecciones de medio término de noviembre, y que podría aumentar la presencia de estos perfiles en el Congreso y diversos cargos en legislaturas estatales.
Sin embargo, este avance también es cuestionado por sectores más conservadores o de centro dentro del espectro demócrata. Consideran que la elección de candidatos con propuestas radicales puede alejar a sectores del electorado tradicionalmente más conservadores.
DSA. Aunque Francesca Hong no consiguió por la mínima imponerse este martes ante la candidatura moderada para la Gobernación de Wisconsin, candidatos afiliados a la organización Demócratas Socialistas de América (DSA), fundada en la década de 1980, ganaron al ‘establishment’ en las recientes primarias de Nueva York, Colorado o Pensilvania.
Otros, que se definen como “progresistas” por sus ideas, fueron apoyados por líderes del DSA, como el médico Abdul El-Sayed que logró la candidatura al Senado federal por Michigan y mantiene la atención de medios y políticos en un estado en el que el presidente Donald Trump ganó en dos ocasiones, y una plaza importante para el control del Senado que los demócratas buscan en noviembre.
El epidemiólogo de origen egipcio y musulmán enfrenta ahora la dura tarea de ampliar la coalición que le apoyó para derrotar en noviembre a Mike Rogers, del Partido Republicano, lo que también será una prueba de fuego para el ala progresista. Las críticas de El-Sayed a la intervención de Israel en Gaza, que considera un “genocidio”, le han valido reproches durante su campaña.
El DSA, que ha ido cabalgando poco a poco con paso seguro, tiene entre sus más conocidas figuras a la congresista Alejandra Ocasio Cortez que en 2018 sorprendió al derrotar al poderoso congresista del ‘establishment’ Joe Crowley en el estado de Nueva York y convertirse en la más joven en llegar a la Cámara de Representantes.
Además tienen un aliado en el senador independiente de Vermont, Bernie Sanders, una figura clave en este movimiento de izquierda, aunque no afiliado al DSA.
PARTIDO “SECUESTRADO”. Este movimiento, que tiene dividido al Partido Demócrata y que para algunos analistas conservadores lo ha “secuestrado”, cuenta también en el Congreso con la abogada de origen palestino, Rashida Tlaib, por Michigan, y la congresista nacida en Somalia, Ilhan Omar, por Minnesota, ambas musulmanas aunque esta última no está afiliada al DSA.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, se ha convertido en su imagen de éxito y ha demostrado su influencia cuando triunfaron candidatos que apoyó en primarias de la ciudad: Darializa Ávila Chevalier, sin experiencia política derrotó al veterano político y congresista Adriano Espaillat así como la victoria de la asambleísta estatal Claire Valdez, que aspira al Congreso, ambas afiliadas al DSA. No obstante, Mamdani se ha convertido en una figura muy cuestionada dentro del mismo Partido Demócrata. Uno de sus principales detractores es el líder de la minoría de la Cámara de Representantes Hakeem Jeffries.
Otro triunfo que se anotaron fue el de la organizadora comunitaria y novata en la política Katie Wilson que ganó las elecciones el año pasado a la alcaldía de Seattle (Washington) y dirige esa ciudad desde enero.
La alcaldesa de Boston, Michelle Wu, hija de inmigrantes taiwaneses y la primera de origen asiático en el cargo, al que llegó en 2021, defiende también una agenda progresista.
SOCIALISMO. Así, los estadounidenses ven cómo esta ola crece pese a que la palabra “socialista” siempre fue un tabú en el país, sinónimo de “comunista”, como algunos califican a Mamdani. Esto sin embargo no ha supuesto un obstáculo para que otros liberales se impongan y vaya creciendo el movimiento en su intento de llevar a Estados Unidos más hacia la izquierda.
El “socialismo democrático” define en su página web al capitalismo como “un sistema diseñado por la clase propietaria para explotar al resto en beneficio propio” y que “debe ser reemplazado” por “un sistema donde la gente común tenga voz y voto en lugares de trabajo, barrios y en la sociedad”.
Las campañas de demócratas, con sus corrientes socialistas y progresistas, se caracterizaron por marcadas diferencias ideológicas en temas controvertidos como el apoyo a Israel y su intervención en Gaza. Además difieren en la agenda del sistema impositivo para ricos y corporaciones, la financiación de las fuerzas de seguridad, el medioambiente o la abolición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, por la que abogan las posturas más a la izquierda de la corriente socialista democrática. EFE y ÚH
Posible contienda interna
Para The Hill, un influyente medio digital de Washington, el líder demócrata en el Congreso, Hakeem Jeffries podría verse el próximo año arbitrando una contienda familiar. “Los progresistas llegarían buscando convertir sus victorias en un mandato para una agenda más ambiciosa, mientras que los moderados... Se centrarían en proteger sus escaños y evitar votos que pudieran dar munición a los republicanos”, señala un artículo de Sudiksha Kochi.
Agrega que: “Si los demócratas obtienen la mayoría en la Cámara de Representantes –como predicen los analistas–, pero los márgenes siguen siendo estrechos, Jeffries podría enfrentarse a un difícil equilibrio al liderar un grupo parlamentario donde unas pocas deserciones podrían descarrilar la agenda del partido”.
Sobre este punto, el estratega demócrata Antjuan Seawright declaró a The Hill que: “Cualquier división dentro de nuestro grupo parlamentario en temas clave significa la derrota, y creo que esa es una perspectiva importante, sobre todo si nos encontramos en una situación de gobierno dividido donde nosotros controlamos la Cámara, pero no el Senado, mientras que ellos controlan la Casa Blanca y el Senado. Esto hace que sea aún más importante presentar un frente unido”.