En el marco de una jornada institucional del Parlamento del Mercosur (Parlasur), realizada en la Cámara de Diputados, se desarrolló la audiencia pública regional denominada “Mujeres Agricultoras: Alimentar el presente, sostener el futuro”, un espacio de diálogo orientado a visibilizar y fortalecer la participación de las mujeres rurales en los sistemas agroalimentarios de la región.
La actividad fue encabezada por el parlamentario argentino Matías Sotomayor, coordinador del Frente Parlamentario Contra el Hambre del Parlasur, con el acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la Cooperación Española y representantes del Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe.
Durante la apertura, los organizadores señalaron que el objetivo principal fue promover un debate regional sobre los desafíos que enfrentan las mujeres agricultoras para acceder a financiamiento, crédito, tecnología y otras herramientas fundamentales para su desarrollo económico y productivo.
Sotomayor destacó que Paraguay refleja una realidad compartida por millones de mujeres rurales sudamericanas, donde la agricultura familiar constituye una forma de vida y las mujeres campesinas e indígenas desempeñan un papel clave en la producción de alimentos, el sostenimiento de las comunidades y el fortalecimiento de las economías locales.
“Paraguay no es solo el escenario de esta audiencia; también refleja los desafíos y oportunidades que enfrentan millones de mujeres rurales en América del Sur”, expresó.
Como parte de la jornada, se realizó la entrega de la distinción “Mujeres que Alimentan al Futuro”, un reconocimiento otorgado a agricultoras y referentes rurales paraguayas por su contribución al abastecimiento alimentario y al desarrollo comunitario, en muchos casos en contextos marcados por desigualdades y limitaciones en el acceso a recursos productivos.
La senadora Blanca Ovelar, coordinadora del Frente Parlamentario contra el Hambre de la Cámara de Senadores, enfatizó la necesidad de fortalecer los compromisos institucionales para combatir el hambre y respaldar a quienes sostienen gran parte de la producción alimentaria de la región.
La legisladora lamentó que millones de personas continúen padeciendo inseguridad alimentaria en América Latina y advirtió que las mujeres rurales siguen siendo uno de los sectores más invisibilizados, pese a su aporte fundamental a la seguridad alimentaria y al desarrollo sostenible.
Por su parte, el diputado Pastor Vera Bejarano, presidente del Frente Parlamentario Contra el Hambre de la Cámara Baja, sostuvo que las mujeres campesinas enfrentan profundas inequidades en el acceso al crédito, la asistencia técnica y la tenencia de la tierra, factores que inciden directamente en la producción y los ingresos de las familias rurales.
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En ese sentido, consideró indispensable impulsar políticas públicas que faciliten créditos accesibles, asistencia técnica permanente y mayores oportunidades de acceso a la tierra, con el fin de fortalecer la agricultura familiar campesina y reducir la migración desde las zonas rurales.
A su turno, el especialista de la FAO, Luis Lobo, advirtió que el contexto internacional obliga a replantear las estrategias de fortalecimiento de los sistemas agroalimentarios.
Recordó que en los últimos años el mundo enfrentó situaciones que evidenciaron la vulnerabilidad de las cadenas de suministro, como la pandemia, la crisis energética derivada de conflictos internacionales, las dificultades para acceder a fertilizantes y la creciente frecuencia de fenómenos climáticos extremos.
“Ya no estamos ante crisis aisladas; observamos una acumulación de riesgos que impacta directamente en los sistemas agroalimentarios mundiales y nacionales”, afirmó.
Del encuentro participaron autoridades nacionales e internacionales, representantes de organismos vinculados a la seguridad alimentaria y al desarrollo rural, quienes coincidieron en la necesidad de fortalecer el protagonismo de las mujeres agricultoras como un factor clave para garantizar la producción de alimentos, reducir la pobreza y promover la sostenibilidad de los territorios rurales.