Política

Paraguay tiene buenas razones para creer en sí mismo

Dr. Claudius Fischbach

Desde julio de 2016, he disfrutado siendo embajador alemán en Paraguay durante cuatro años. En realidad, no fue una tarea tan difícil. Las relaciones entre Paraguay y Alemania son tradicionalmente buenas y confiables. Nuestros dos países comparten valores fundamentales, la libertad, la democracia y el estado de derecho. Tenemos muchos intereses comunes, por ejemplo en el libre comercio mundial, en un orden internacional basado en la fuerza del derecho internacional, y no en la ley del más fuerte. Especialmente en un momento en que son demasiados los que apuestan ruidosamente por el egoísmo nacional y el “mi país primero”, es más importante que nunca la unión entre aquellos países que defienden conjuntamente las soluciones multilaterales.

Citando a un poeta, nunca he percibido al Paraguay como “una isla rodeada de tierra”. Describirlo como el corazón de Sudamérica siempre me pareció más apropiado. Desde Paraguay, toda Sudamérica puede ser explorada con facilidad; esto es exactamente lo que he hecho en numerosos viajes. Contemporáneos con visión de futuro subrayan el potencial del país para convertirse en un “hub”, un centro regional de energía respetuosa con el medioambiente, así como para el transporte, por ejemplo, a través de una base aérea. En mi opinión, la ubicación central del Paraguay es una parte esencial de su futuro, y con la expansión de la Ruta Bioceánica este futuro acaba de comenzar.

Me sorprendieron las numerosas huellas que dejaron compatriotas alemanes en el Paraguay en las llamadas colonias de la Región Oriental, así como entre los menonitas de habla alemana en el Chaco. Alrededor de 25.000 personas en el país tienen al menos también la nacionalidad alemana; especialmente en los últimos años, Paraguay se ha convertido en un país muy popular para la emigración alemana. En un, o mejor dicho, en dos supermercados capitalinos pertenecientes a una familia alemana se pueden comprar productos alemanes originales como Pflaumenmus y Christstollen; y este supermercado está decorado más finamente que la mayoría de los que conozco en Alemania. Los villancicos alemanes se cantan regularmente en las iglesias de Asunción en diciembre; nunca he experimentado nada comparable en ninguno de mis seis puestos en el extranjero hasta ahora.

2. Uno de los pilares del trabajo de la Embajada en los últimos cuatro años han sido las cuestiones de educación y formación. En estrecha colaboración con el Ministerio de Trabajo, nos hemos esforzado por sentar las bases de un sistema de formación dual en Paraguay. Desde fines de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy este sistema sigue siendo la base de la “prosperidad para todos” en Alemania. Funcionará en Paraguay cuando los empresarios comprendan que les conviene a sus propios intereses asumir la responsabilidad de la capacitación y formar a los aprendices principalmente en su propia empresa.

Fue muy importante para nosotros concluir un acuerdo marco entre el Programa Nacional de Becas Don Carlos Antonio López y el Servicio Alemán de Intercambio Académico DAAD, que ayudará a un número considerablemente mayor de estudiantes paraguayos a estudiar en Alemania en el futuro. Ojalá en los próximos años, más jóvenes paraguayos se animen a estudiar en Alemania.

Cómo el coraje vale la pena lo demuestra el gratificante desarrollo de la Universidad Paraguayo-Alemana (UPA), que envía regularmente a sus estudiantes durante 10 meses a Alemania. Pocas veces en mi vida he visto a los jóvenes irradiar tanta confianza en sí mismos como los estudiantes de la UPA que acababan de regresar de Alemania y habían demostrado a los demás y sobre todo a sí mismos, que podían mantenerse firmes en un entorno competitivo.

3. La actual crisis del coronavirus está cambiando nuestras vidas. Aún no sabemos cuánto tiempo tendremos que vivir con el virus. Sin embargo, lo que ya debemos proponernos ahora es no volver simplemente al estatus quo anterior, sino salir de esta crisis renovados y más responsables.

Un enfoque central aquí debe ser un manejo diferente de nuestro medio ambiente. Toda persona reflexiva en Paraguay habrá notado en 2019 –mucho antes de la aparición del coronavirus– esta conexión: Por primera vez en años, faltó el habitual crecimiento económico estable, debido a las influencias climáticas – prolongados períodos de sequía seguidos de fuertes lluvias con inundaciones. No se trata de una anomalía a corto plazo; estas tendencias continúan en la actualidad, y me temo que continuarán en el futuro.

Así que lo que necesitamos no es sólo la recuperación, sino, como ha dicho la Unión Europea, necesitamos la recuperación verde.

Precisamente en este contexto, me complace especialmente la idea presentada por el Ministro de Relaciones Exteriores Antonio Rivas Palacios de establecer una Alianza para el Medio Ambiente paraguayo-alemana. Actualmente estamos en el proceso de dar vida a esta innovadora idea. No tengo duda de que particularmente las empresas alemanas que buscan oportunidades de inversión en el Paraguay y tienen una considerable experiencia en el sector del medio ambiente, estarán dispuestas a involucrarse en este proyecto.

4. Me han preguntado muchas veces qué es lo que me gusta particularmente en Paraguay. Mencionaré tres cosas.

En primer lugar, la música. Ya los jesuitas, como es bien sabido, descubrieron el especial talento musical de los guaraníes y lo desarrollaron hasta su máximo esplendor. Las numerosas orquestas del país, que enriquecen la vida musical del Paraguay, finalmente son una continuación de esta tradición. En este contexto, el proyecto Sonidos de Paraqvaria de Luis Szarán, apoyado por la incansable Gisela von Thümen, me ha complacido particularmente. El primer concierto que presencié en el Teatro Ignacio A. Pane –Chiara d’Odorico tocando Shostakovich– me dejó una impresión duradera.

Quisiera recalcar: el resto del mundo tiene un gran interés en escuchar más de estos talentos paraguayos. Por otro lado: Mis amigos saben que soy un jinete apasionado. Dondequiera que este, subo a caballo. En el interior del Paraguay esto funciona especialmente bien, aunque quizás mucha gente ya ha olvidado esta tradición autóctona. He estado cabalgando principalmente en la Cordillera. La combinación de paseos a caballo con paisajes de bellas colinas y sobre todo –y este es mi tercer punto– hermosos árboles podría ser una receta para un turismo sustentable, que a mi parecer Paraguay podría fomentar mucho más.

5. Por lo tanto, Paraguay tiene buenas razones para creer en sí mismo. Especialmente el desarrollo económico de los últimos años ha sido excelente en la comparación regional, los principales cooperantes hablan regularmente de los sólidos datos macroeconómicos del país. El hecho que una película como Las Herederas fue condecorada con dos osos de plata en Berlín indica una vez más la abertura paulatina del país. Cuanto más promueva el Paraguay sus jóvenes talentos –¡y esto independiente de los ingresos de los padres!–, cuanto más trabaje para reducir la desigualdad social, tanto más ganará en competitividad y prosperidad general. Por último, el hecho de que el Paraguay haya manejado hasta ahora la actual pandemia del coronavirus mejor que muchos otros, actuando con prudencia y determinación, ha sido acertado y ampliamente difundido en los medios de comunicación internacionales.

Yo, por mi parte, espero que la “marca paraguaya” siga tomando forma, ganando firmeza y confianza en sí misma en todo el mundo. Y como parte de eso, espero que en una de mis próximas vacaciones en mi país, en una de las calles principales de Berlín, encuentre un restaurante –tal vez llamado ‘Casa de Paraguay’– donde pueda comer exclusivamente especialidades paraguayas como lo son la tapa de asado, el surubí y la chipa guasu.

Invitaría inmediatamente a mis amigos de Berlín a un restaurante así. Por supuesto, este no será el único momento, queridos lectores, en el que con gusto recordaré mi tiempo vivido en Paraguay.

Una cosa es segura: No olvidaré a Paraguay y su gente.

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