Para cualquier país del mundo es un motivo de orgullo recibir en sus universidades a estudiantes extranjeros interesados en realizar estudios de post grado.
De hecho, cuánto mayor es el número de alumnos extranjeros, crece el prestigio para el país y para sus instituciones educativas.
Es un valor agregado que realza la fama de las grandes universidades del mundo, reconocidas por su aporte a la ciencia, al pensamiento, la calidad de sus profesores y sus investigaciones.
En Paraguay, todo esto último que parece tan obvio, no es así.
Están llegando cada vez más estudiantes del exterior, atraídos por la facilidad, en cuando a costos y exigencias, para obtener un título de post grado hasta en carreras aún no acreditadas, y en universidades que no garantizan siquiera si continuarán abiertas dentro de 2 o 3 años.
Algunas son verdaderas aventuras empresariales.
En estos momentos Paraguay está “formando” a muchos futuros médicos brasileños, y a masters y doctores en varias disciplinas, sin ninguna certificación de calidad, salvo contadísimas excepciones.
El nombre del país se está comprometiendo con esta actividad que trasciende el carácter privado de las universidades creadas exclusivamente con fines lucrativos, y que son las que saturan las ofertas educativas del país, hoy.
Hasta de Angola vienen estudiantes que buscan hacerse de un título de grado o de post grado, sin mayores contratiempos.
Así como a ellos, los alumnos locales hallan igual de fácil cursar uno, y convertirse en doctor en menos tiempo de lo que uno pudiera imaginarse, y siempre y cuando cuente con el dinero para acceder a él.
Lo cierto es que a la hora de concursar por un puesto de trabajo o por una cátedra universitaria en las dos únicas universidades del país, donde hay que hacerlo para acceder a un cargo docente, ese título obtenido en alguna universidad garage vale igual que uno obtenido en la de Navarra, por mencionar una de España.
Nos igualamos por lo bajo, como en tantos otros ámbitos y aspectos en el querido Paraguay.
No importa si para obtener el post grado se invirtió casi un año de investigación y lectura para hacer la tesis, ni si el tema sobre el que se aporta nuevo conocimiento es relevante.
Es más, ni siquiera interesa si alguien se hizo doctor, previa elaboración y defensa de tesis. ¡Lo importante es que tiene el título!
Así como se dan los hechos, Paraguay no está ganando prestigio por el alto nivel académico que procuran alcanzar sus universidades, sino porque un título de post grado se consigue tan fácil como una imitación de Rolex.