El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció ayer que se acabó la “tolerancia” con los manifestantes que piden su dimisión, y recurrió a la fuerza en dos ocasiones para desalojarlos de la emblemática plaza Taksim de Estambul.
En vísperas de la reunión, prevista para hoy, entre el jefe del gobierno y representantes del movimiento que sacude al país desde hace 12 días, la jornada se vio jalonada por fuertes enfrentamientos entre las fuerzas del orden y grupos de manifestantes en el centro de la capital financiera turca, en los que resultaron heridas decenas de personas.
Anoche proseguían los incidentes en Estambul, y en Ankara, la capital, la policía también intervino para dispersar a golpe de gases lacrimógenos y cañones de agua a unos 5.000 manifestantes.
Las fuerzas del orden habían entrado poco después de las 7.30 locales en la plaza de Taksim, el epicentro de las protestas que se iniciaron el 31 de mayo, y expulsaron a los pocos centenares de manifestantes que habían pasado la noche en ella.
Las barricadas improvisadas que bloqueaban el acceso a la plaza rápidamente fueron desmanteladas por excavadoras y las pancartas hostiles al gobierno quedaron destruidas.
Pero los enfrentamientos prosiguieron hasta bien entrada la noche. En un momento, la policía se retiró a orillas de la plaza, cediendo el paso a miles de personas que gritaban: “Tayyip, dimisión”. Pero una hora después volvió a dispersar a la masa, creando situaciones de pánico.
Muchos manifestantes se refugiaron en el parque Gezi, cuya destrucción anunciada para construir un centro comercial, alumbró la mecha de la protesta, el 31 de mayo. El parque se convirtió en un hospital de campaña para muchos manifestantes heridos y en un campamento improvisado.
En su mensaje semanal a los diputados de su partido, el primer ministro justificó la intervención de las fuerzas de seguridad. “Me dirijo a aquellos que quieren continuar con estos acontecimientos, que quieren seguir aterrorizando: este asunto ya se acabó. Se acabó la tolerancia”, dijo el primer ministro en el Parlamento de Ankara, ante los diputados de su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP).
Aunque la policía no entró en el parque, Erdogan amenazó a los manifestantes con evacuarlo por la fuerza. El parque Gezi es un parque, no una zona de ocupación, dijo antes de invitar a los manifestantes a que se retiren. AFP