El Pontífice lanzó un mensaje con motivo de la décima Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas que la Iglesia recordó en la víspera. La pasada jornada se celebró una a la santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que en su infancia fue vendida como esclava y fue víctima de trata.
“Santa Bakhita nos anima a abrir los ojos y los oídos, para ver a los que permanecen invisibles y escuchar a los que no tienen voz; para reconocer la dignidad de cada uno y para actuar contra la trata y contra toda forma de explotación”, se lee en el mensaje publicado por el Vaticano.
Francisco denunció que “la trata es a menudo invisible”, a pesar de “que los medios de comunicación, gracias también a los reporteros valientes, arrojan luz sobre las esclavitudes de nuestro tiempo”.
“Pero la cultura de la indiferencia nos anestesia. Ayudémonos recíprocamente a reaccionar, a abrir nuestras vidas y nuestros corazones a tantas hermanas y tantos hermanos que son tratados como esclavos. Nunca es demasiado tarde para decidirse a hacerlo”, agregó Francisco.
El Pontífice instó “a escuchar a quien sufre”. “Pienso en las víctimas de los conflictos y de las guerras, en cuántos han sufrido los efectos del cambio climático, en las multitudes de migrantes forzosos y en quienes son objeto de explotación sexual o laboral, de forma particular. Escuchemos su llamada de auxilio, dejémonos interpelar por sus historias”, pidió. Y apuntó que “es posible combatir la trata, pero es necesario llegar a la raíz del fenómeno, erradicando las causas”.
Hizo un llamamiento “a no quedarnos paralizados, a movilizar todos nuestros recursos en la lucha contra la trata y por la restitución de la plena dignidad a quienes han sido sus víctimas”.
Por otra parte, los representantes de la Iglesia argentina han llegado a Roma para participar este domingo en la canonización de María Antonia de Paz y Figueroa, conocida popularmente como Mama Antula. EFE