La jornada, que se celebró por segundo año consecutivo, se enmarca dentro de un proyecto mayor que se conoce como “Alianza por el millón” y que tiene como objetivo repoblar un millón de hectáreas hasta 2020.
La alianza medioambiental está impulsada por instituciones públicas como los Ministerios de Ambiente y Desarrollo Agropecuario, así como por entidades privadas como la patronal.
En la capital panameña y las provincias de Veraguas y Chiriquí (ambas en el oeste del país) es donde se reforestaron más hectáreas y se congregaron el mayor número de voluntarios.
Según indicó en un comunicado la ministra de Ambiente de Panamá, Mirei Endara, la reforestación “es una de las formas más económicas y eficaces para combatir los efectos adversos del cambio climático, reducir las emisiones de carbono y promover la conservación y gestión sostenible de los bosques”.
La Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON) calcula que cada año se pierden por la deforestación en Panamá cerca de 20.000 hectáreas y que en total hay 2 millones de hectáreas degradadas, de las cuales solo se ha podido recuperar el 14 %.
Según un informe publicado por la ONU en 2014, la reducción de las masas forestales entre 1992 y 2012 supuso una pérdida de 3.700 millones de dólares para la economía panameña.
En dicho informe se explica que la contribución de los bosques a la economía de un país se puede medir a través del Producto Interior Bruto (PIB), puesto que el sector forestal forma parte de una cadena de producción que directa o indirectamente incide en el sector agropecuario, industrial, de construcción y en las manufacturas.
La provincia selvática de Darién, en la frontera con Colombia, y la comarca indígena Ngabé Buglé, en el Caribe panameño, son las más afectadas por la deforestación.