08 may. 2026

Pagaré

Cuando un mandatario y su equipo ganan las elecciones firman un documento con el pueblo que lo votó y con el país al que representan en su conjunto. Lo hacen por cinco años tras jurar respetar su Constitución y las leyes, y hacer realidad aquello de “vamos a estar mejor”. El pagaré que firma un presidente con su país debería decir lo siguiente:
“Pagaré a este país de tantas posibilidades y de tan escasa población con mi esfuerzo denodado para dejar las cosas en mejores condiciones que cuando asumí el mandato. Lo haré con los mejores, dedicando mi independencia y autonomía al servicio de un pueblo manso, al que de tanto haber sido engañado ya se convenció que nunca podrá vivir mejor”.

“Pagaré cada día para que el servicio de salud funcione con la dignidad que cualquier persona en el mundo se merece. Dedicaré mis esfuerzos para que nadie –de los pocos que viven en el Paraguay– no tenga el tratamiento adecuado y digno cuando lo reclame. Pediré a mis amigos, los taiwaneses, que vengan a hacerse cargo del sistema y nos enseñen a cómo llegar a tener el mejor sistema de salud que ellos sí lo tienen. Dejaré de vivir de limosnas y buscaré que me transfieran las claves para tener los mejores médicos, hospitales y anestesistas que se merecen este país”.

“Pagaré mi valiente decisión de acabar con el robo del Estado a los recursos de todos. Es un escándalo que nos digan el Banco Mundial y el BID que se roban anualmente 2.000 millones de dólares de un presupuesto de 15.000. Trabajaré denodadamente para limpiar el Estado de los mediocres, ladrones, hurreros, arribistas y familiares que hacen parte del robo denunciado y haré realidad lo que manda la Constitución, de que se requiere idoneidad para acceder a un cargo público”.

“Pagaré con todo mi esfuerzo para educar a este país que solo la sufrida Cambodia lo derrota entre los peores. Buscaré duplicar el presupuesto para lo cual buscaré un sistema tributario justo con una administración transparente que alumbre todos los rincones de la opacidad evitando que la impunidad haga de cualquier corrupto su mejor salvaguarda. Seré el modelo en que se reflejen generaciones completas para ser como Eligio Ayala, el estadista que evitó nuestra mutilación y deshonra y que falleció hace 95 años”.

“Pagaré incluso con mi vida para enfrentar al crimen organizado convertido en la mayor amenaza que tiene hoy el país. Les demostraré que no les tengo miedo y que el Estado tiene el monopolio de la fuerza a la que dotaré de recursos, profesionalismo y honestidad. Mostraré el desprecio social que hay que tener contra ellos para evitar lamentarnos muertos y vivir con el miedo cotidiano.

Pagaré a cada uno de los paraguayos que tuvieron que salir del país para que retornen y sean felices donde nacieron evitando que las razzias contra ellos en otros países sean una fuerte crítica al Paraguay, incapaz de retener a sus mejores hijos. Buscaré estímulos para que vuelvan y conviertan esta Nación la menos densamente poblada de América en una oportunidad para todos”.

“Firmo este pagaré sin intereses, intermediarios, jueces y ujieres bandidos que han trasquilado, humillado y matado a decenas en una demostración evidente de decadencia y complicidad del Estado en el atraco a cielo abierto”.

Un pagaré como ese requerimos que nuestros mandatarios firmen cuando asuman y que podamos desde la sociedad civil organizada reclamarles su cumplimento. Cuando desde el poder las persiguen, acorralan y atemorizan claramente se colocan por sobre este pueblo manso que parece acostumbrado a que le roben, le persigan y lo maten. La mafia de los pagarés es solo una muestra de la decadencia y el absoluto desapego de los mandatarios a pagar los costos de un documento que se resisten a firmar y a pagar.

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