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El presidente estadounidense acentuó la preocupación al declarar el domingo que tomaría Groenlandia “de una forma u otra” y descartó la posibilidad de un arriendo afirmando “necesitamos un título”.
GARANTIZAR LA SEGURIDAD. Ante la posibilidad, cada vez más verosímil, de un intento de anexión por la fuerza, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, ha depositado sus esperanzas de garantizar la seguridad del territorio en la Alianza Atlántica... de la que Estados Unidos es el miembro más poderoso.
“Nuestra seguridad y defensa son responsabilidad de la OTAN. Este es un principio fundamental e inquebrantable”, declaró el lunes.
COLABORACIÓN. Por lo tanto, el Gobierno groenlandés “se esforzará por garantizar que el desarrollo de la defensa en Groenlandia y sus alrededores se lleve a cabo en estrecha colaboración con la OTAN, mediante el diálogo con nuestros aliados, incluido Estados Unidos, y en colaboración con Dinamarca”, añadió.
Esta afirmación parece formar parte de un esfuerzo conjunto con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para convencer a Trump que Groenlandia esta segura frente a Rusia y China, los argumentos esgrimidos por el presidente estadounidense para justificar su deseo de control.
Los Estados miembros de la OTAN debatieron el tema la semana pasada en Bruselas y se plantearon varias opciones, como aumentar el número de buques en el Ártico.
Sin embargo es incierto si este esfuerzo prometido convencerá al presidente estadounidense, quien reconoció la semana pasada que probablemente tendría que elegir entre preservar la integridad de la OTAN y tomar el control de Groenlandia.
EL FIN DE LA ALIANZA. Una anexión significaría el fin de la Alianza Atlántica, advirtió la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, a principios de enero. Durante el último año, Dinamarca ha aumentado significativamente sus inversiones en Groenlandia para apaciguar a Washington. En 2025, Copenhague destinó 1.200 millones de euros a la seguridad en la región, recordó Frederiksen.
Esta vasta isla ártica, con una población de 57.000 habitantes, posee importantes recursos minerales.
Estados Unidos ya mantiene una base militar allí operó unas diez más durante la Guerra Fría y, según Rutte, “los daneses no tendrían ningún problema” si Estados Unidos estableciera “una presencia mayor que la actual”.
Desde 1951, un acuerdo de defensa, actualizado en 2004, ha otorgado a las fuerzas estadounidenses prácticamente plena libertad en territorio groenlandés, con la única condición de que informen previamente a las autoridades.
Reclamo de China a Washington
El Ministerio chino de Exteriores exhortó este lunes a Estados Unidos a que “no use a otros países como excusa para sus propios propósitos egoístas”, ante las pretensiones del presidente de EE.UU., Donald Trump, de controlar Groenlandia con el argumento, entre otros, de que la isla no está lo suficientemente protegida frente a China y Rusia. “El derecho y la libertad de todos los países a llevar a cabo actividades normales en la región del Ártico deben ser respetados”, sostuvo en una rueda de prensa la portavoz jefa del departamento, Mao Ning. Según la portavoz, las actividades de China en la zona tienen como finalidad “la paz, estabilidad y desarrollo de la región”. Trump señaló el pasado viernes de nuevo en la Casa Blanca que no va a permitir que Rusia o China “ocupen Groenlandia”, por lo que ha decidido “hacer algo” con el territorio autónomo danés “ya sea por las buenas o por las malas”. EFE