Desde la bancada democrática, la senadora Esperanza Martínez buscará un diálogo con expertos internacionales acerca del proyecto de reforma fiscal, criticada por los gremios docentes por la edad mínima para jubilarse y el bajo aporte estatal.
El estudio planteado contempla la caja parlamentaria, ya que considera que debe haber una revisión de todo el sistema. “Yo creo que el tema de la caja parlamentaria es una caja que debe ser reformada y en todo caso, debe formar parte del sistema de jubilación general, porque muchos parlamentarios pueden venir de otro sector donde estén aportando”, argumentó.
Comentó como ejemplo su caso, ya que si bien cumple tres periodos parlamentarios y de aporte jubilatorio correspondiente, anteriormente se desempeñaba como ministra de Salud.
“La caja de parlamentarios no tiene sentido si no se ve dentro de un sistema. Hoy yo soy una trabajadora, por más de que sea por mecanismo de elección y haya sido electa, soy una persona que está trabajando y debería tener aportes y debería tener una expectativa según los años de lo que yo hice como ministra, de lo que yo trabajé en el sector privado. Ese sistema es lo que tenemos que sentarnos a diseñar”, insistió.
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Sobre los planteamientos para eliminar la caja parlamentaria, dijo que solo es un discurso político y mencionó que está de acuerdo con elevar la edad mínima para jubilarse de 55 a 65 años, pero advirtió que cambiar solo este punto no es suficiente.
“La caja parlamentaria debe cumplir los mismos requisitos, no podemos ser una caja de privilegiados, pero debe cumplir los mismos requisitos dentro de un sistema que permita que todas las personas puedan ser permanentemente contribuidores del sistema hasta que termines tu tiempo laboral”, agregó.
Anunció que la próxima semana retornará a sus funciones en el Congreso para “pelear” el tema a través de debates y consultas a expertos de México y Argentina, entre otros.
En la misma línea, la senadora Celeste Amarilla señaló que aprueba aumentar la edad para jubilarse, pero hay otras medidas que también deben analizarse.
“No es lo mismo en todos los trabajadores, eso se debe analizar muy bien porque hay trabajos de mayor desgaste físico que otros o mental, pero en el caso de parlamentarios no hay ese riesgo, el trabajo no es pesado en el sentido de aumentar el deterioro físico o mental, así que no veo mal que se suba la edad”, reflexionó.
En medio de las discusiones sobre la reforma fiscal, el presidente del Congreso planteó que para dar el ejemplo también se debe modificar la caja parlamentaria.
Primeramente habló de aumentar a 57 años la edad para jubilarse, con el fin de equiparar con los demás sectores, luego habló de 60 años hasta que anunció que impulsará un proyecto que se presentó en agosto del año pasado en la Cámara de Diputados. El documento propone elevar a 65 años la edad mínima de los parlamentarios.