El ómnibus raramente iba despacio, no estaba protagonizando ninguna carrera suicida, y el conductor pudo percatarse a tiempo de que al bus le estaban saliendo las ruedas y paró. A los pasajeros se les devolvió el pasaje.
El bus, pese a no tener en forma el engranaje de sus ruedas, contaba en su parabrisas con la calcomanía “Setama-Habilitado 2013”.