24 abr. 2026

Ola migratoria de elefantes en Tailandia por el coronavirus

Cerca de 1.000 elefantes amenazados por el hambre abandonaron los sitios turísticos de Tailandia, vaciados por la pandemia de Covid-19, para regresar a su lugar de origen en una ola migratoria sin precedentes que entraña riesgos para los paquidermos.

elefante - pixabay.jpg

El animal recorre entre cuatro y cinco kilómetros por hora y las pausas son frecuentes para que puedan ingerir los 300 kilos de hierba y plantas que necesitan al día. (Imagen referencial).

Foto: Pixabay

Explotados en parques de atracciones o en “santuarios” que suponen jugosos negocios -a costa de un adiestramiento brutal aunque sus amos hacen alarde de cuidarlos según criterios éticos-, los 3.000 elefantes empleados en el turismo se han quedado en paro desde el cierre súbito de estos centros a mediados de marzo.

“Pensábamos que la pandemia se controlaría rápidamente y que se recuperaría la normalidad, pero hemos perdido la esperanza”, cuenta a la AFP Chaiyaporn, mahout (cuidador) de elefantes desde hace 15 años.

Para que los siete paquidermos a su cargo no mueran de hambre, el mahout inició un periplo de 100 kilómetros en medio de bosques espesos del norte del reino para llevarlos a su lugar de origen.

Le puede interesar: Elefantes hambrientos en Tailandia, las otras víctimas del Covid-19

El calor es agotador y el rebaño se desplaza antes de la salida del sol y al final de la tarde. El animal recorre entre cuatro y cinco kilómetros por hora y las pausas son frecuentes para que puedan ingerir los 300 kilos de hierba y plantas que necesitan al día.

“Están agotados pero felices. Tienen muy buena memoria. Parece que años después de haberse ido saben que vuelven de nuevo a casa”, sonríe Chaiyaporn durante el viaje hacia la pequeña localidad de Huay Pakoot, a 180 kilómetros de Chiang Mai (norte).

En dos meses, un millar de elefantes han regresado a sus raíces y decenas más han emprendido el camino de retorno.

“Una ola migratoria de tal envergadura en un lapso tan corto de tiempo no tiene precedentes en el país”, dice Theerapat Trungprakan, presidente de la Thai Elephant Alliance Association.

Libertad imposible

En Huay Pakoot, 92 paquidermos cohabitan ahora con los 400 habitantes de la localidad.

Dejarlos en libertad es imposible ya que entrarían en conflicto con los centenares que están en estado salvaje y podrían ser víctimas de accidentes y enfermedades.

Acostumbrados a tener que llevar a turistas en su lomo, a bañarse con ellos o a realizar actividades como en un circo, estos elefantes han dejado de ser explotados gracias al coronavirus.

Pero el regreso a sus orígenes también genera problemas. Los vastos bosques que rodeaban el pueblo han sido talados para plantar maíz y ya no pueden alimentar a una manada tan grande.

Jira, un joven mahout que ha caminado dos noches y tres días desde Chiang Mai con sus paquidermos, pretende cultivar hierba, plátanos y caña de azúcar si la crisis continúa.

“Sin instalaciones apropiadas, Huay Pakoot no está preparado para gestionar a largo plazo a tantos animales”, dice Theerapat Trungprakan, cuya ONG suministra alimentos y medicamentos.

Según él, es muy probable que surjan conflictos con los habitantes, sobre todo, porque los paquidermos destruirán sus cultivos.

Y las peleas entre elefantes, que suelen causarlos graves heridas, ya han empezado.

Otro temor es que algunos puedan ser utilizados para transportar madera pese a que está prohibida su explotación en la industria forestal.

“Los mahouts no tienen ingresos y la mayoría no recibe ninguna ayuda del gobierno, y muchos no tendrán más alternativa que hacerlos trabajar”, dice preocupado Saengduean Chailert del Parque Natural de los Elefantes, que aboga, no obstante, por el regreso a los pueblos mientras amaina la crisis.

Los profesionales instan a las autoridades a que hagan algo. “Hay que destinar USD 40 diarios por animal, porque de lo contrario la supervivencia está en juego”, advierte Theerapat Trungprakan.

Otros esperan que este periodo sirva para hacer una profunda reflexión sobre el papel de los paquidermos en la industria del turismo.

El número de elefantes en cautividad aumentó un 30% en 30 años en este sector que carece de regulación. Una vez domesticado, el animal está considerado como ganado según la legislación tailandesa, a diferencia de los salvajes que están protegidos.

El sol está en su zénit cuando Chaiyaporn lleva sus elefantes a su baño diario. “En Huay Pakoot, nos ocupamos de los elefantes desde hace 400 años, nunca los abandonaremos”, dice.

Más contenido de esta sección
Un ejemplar de ñacaniná reapareció en los senderos del Parque Guasu Metropolitano de Asunción, donde un usuario filmó a la reptil. No hace mucho tiempo fue vista la misma especie paseando en el lugar.
La comunidad más grande conocida de chimpancés salvajes, de unos 200 miembros, vive en el Parque Nacional de Kibale (Uganda), donde los investigadores que los han observado durante 30 años han podido presenciar un fenómeno excepcional: La división del grupo y la instauración de una violencia mortal.
La pérdida y ruptura prematura del hielo marino en la Antártida, así como el aumento de la temperatura del océano están poniendo en peligro la supervivencia de dos emblemáticas especies de esa región del planeta: el pingüino emperador y el lobo fino antártico.
Entre los animales pareciera que el amor no entiende de especies y eso es lo que demostró una gata que, con instinto maternal, brindó calor a una cría de puma que sobrevivió a un choque en Villa La Angostura, Argentina.
Una familia en la ciudad de San Antonio recibió la visita inesperada de un pequeño yacaré que se encontraba en el patio de la vivienda. La cría de cocodrilo finalmente fue rescatada y liberada a orillas del río Paraguay.
Una cría de mono dorado nació en el zoológico francés de Beauval, lo que la convierte en el primer animal de esa especie que nace fuera de Asia, su continente originario, informó este jueves el zoológico.