En Viena, el aeropuerto internacional detuvo sus operaciones hasta las 11:00 hora local, debido a la capa de hielo que cubría pistas, plataformas y vías de servicio aledañas que, según declaraciones de un portavoz a la agencia, “volvían a congelarse inmediatamente después de las tareas de deshielo”.
En el centro de la ciudad, los peatones han tenido que sortear aceras congeladas caminando con cautela para evitar resbalar, mientras que los servicios municipales retiraban la nieve y esparcían sal para derretirla.
“No había visto nada así desde hace diez años”, aseguró a EFE Denis, un joven austriaco de 30 años.
El aeropuerto de Praga también ha sufrido las consecuencias de las lluvias heladas, que ha limitado sus operaciones, sobre todo en las llegadas, lo que ha provocado retrasos en los vuelos durante todo el día.
Rumania también sufrió este martes un episodio de frío extremo, con temperaturas que han llegado a los -13 grados, especialmente en el centro y el norte del país.
La situación se ha complicado en Bucarest por averías en el sistema de calefacción que afectan a decenas de miles de vecinos y complican la actividad de algunos hospitales, donde se han pospuesto cirugías no urgentes y se han retrasado algunas hospitalizaciones. EFE