En el cuarto día del novenario de la Virgen de Caacupé, el obispo de Carapeguá y responsable del clero, monseñor Joaquín Robledo, llamó a los feligreses a tener una vocación cristiana que empieza a través del bautismo.
“Somos invitados por el Señor a seguirle, ya el Señor nos ha llamado por el bautismo para ser personas consagradas a Dios. Somos nueva criatura por el bautismo”, expresó el obispo. El lema de la homilía de este lunes es: “La pobreza, obediencia y castidad como radicalizaciones del bautismo”.
Señaló que, desde el bautismo, surge el compromiso de vivir con coherencia la fe, para realizar en la vida de cada uno, el proyecto de fe y amor de Dios.
“Consagrados al servicio del reino de Dios”, es el lema de todo el novenario, mención que realizó el obispo, indicando que se trata del reino que Dios trajo a la humanidad, a pesar de las tantas injusticias que existen en el mundo, por sobre todo en América Latina.
“Ese reino de Dios y de justicia que contrasta con las injustas desigualdades que se dan en nuestro país y en América Latina, en contraposición con el proyecto de Dios, situaciones inhumanas, situaciones que golpean”, expresó.
Agregó que los pastores de la iglesia, cada día, son testigos del desengaño que sufre la gente. “Somos testigos de su desilusión, de su sufrimiento al sentirse defraudados en sus aspiraciones de justicia, en sus proyectos y sueños, a causa del egoísmo, la avaricia, el pecado que esclaviza a los hombres”, sostuvo.
Indicó que los hombres fueron llamados por el amor de Dios para realizar ese proyecto de vocación cristiana, que es la realización de su reinado en la historia de la humanidad.“Eso significa dejar de lado nuestros intereses personales y vivir con coherencia nuestro compromiso de consagración a Dios. Él nos ha amado y confirmado esta vida de consagración”, expresó.
El obispo de Carapeguá también se refirió a la vida consagrada como don del Padre por medio del Espíritu de la Iglesia. Como camino especial de seguimiento a Cristo. Explicó que nace de la fe y de la llamada del Señor.
Monseñor Joaquín Robledo es responsable del clero en nuestro país, por lo que hizo un hincapié sobre lo que representa la vida consagrada.