El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmará un paquete de estímulo económico por 787.000 millones de dólares mañana en Denver, de acuerdo a lo reportado ayer por Reuters.
Obama elogió el sábado pasado la aprobación por parte del Congreso del proyecto de ley de estímulo como un “gran hito en nuestro camino hacia la recuperación” y prometió actuar con rapidez para poner el plan en acción.
“Firmaré este proyecto para convertirlo en ley pronto, y comenzaremos a hacer inmediatamente las inversiones necesarias para poner a la gente de regreso en su trabajo”, dijo Barack Obama en su discurso radial semanal desde Chicago, después de su gran victoria legislativa desde que asumió su cargo el 20 de enero.
El Senado realizó la votación final, 60-38, en la noche del viernes, horas después de que la Cámara de Representantes aprobó un proyecto idéntico por 246-183, poniendo fin a semanas de discusiones sobre cuál es la mejor manera de sacar a la economía de una profunda recesión.
DETALLES. El paquete de estímulo económico, que pretende rescatar al país de su peor desastre económico desde la Gran Depresión de la década de 1930, tiene el objetivo de salvar o crear hasta 3,5 millones de empleos con una colosal inversión gubernamental al tiempo que fomenta el consumo con modestas reducciones fiscales.
De acuerdo a lo informado por AP, el plan sobre las hipotecas, con sus detalles aún afinándose, significa una contraofensiva ante el derrumbe del sector inmobiliario que dejó a millones de estadounidenses en riesgo de perder sus casas por incumplimiento de pagos.
La crisis generó billones de dólares en activos incobrables que pusieron en grave apuro a las instituciones de crédito.
LO DE BUSH. El paquete de estímulo de Obama fue precedido por el plan de rescate de 700.000 millones de dólares creado por el gobierno anterior, que presidió George W. Bush, para apoyar al sector financiero. La mitad del programa de Bush, en marcha a finales del año pasado, ya fue usado sin que lograra promover el crédito como se esperaba.
El presidente Obama intenta ahora incorporar la segunda parte del dinero a un programa que podría llegar a dos billones de dólares en partidas del Gobierno y del sector privado para ayudar a que los bancos e instituciones de crédito a la vivienda se desprendan de algunos de sus activos llamados “tóxicos” y entonces intensifiquen la entrega de préstamos.