Mientras el mundo analizaba los vestidos y looks de la última edición de la Met Gala, una joven española ajustaba luces, pieles y detalles de fotografías vinculadas a celebridades internacionales desde Paraguay. Su nombre es Nuria Segura, y se volvió viral luego de compartir en redes sociales cómo editaba imágenes relacionadas con el evento fashion más importante del mundo, incluyendo fotografías de Nicole Kidman, desde una notebook instalada temporalmente en Asunción.
La escena parece salida de una campaña de revista: una profesional europea trabajando para grandes marcas globales desde Sudamérica. Pero detrás de ese presente hay una historia construida lentamente. Nuria nació en un pequeño pueblo de Valencia, España, y durante años sintió que el camino tradicional no encajaba con ella. Decidió abandonar la idea de una vida convencional para apostar por la fotografía, primero como hobby para luego convertirla en su profesión.
La fotografía apareció primero como hobby y luego como una obsesión profesional. Poco a poco comenzó a especializarse en edición fotográfica, un trabajo silencioso pero fundamental dentro de la industria fashion. Madrid fue el punto de partida; Londres, el verdadero salto.
“Me dijeron que si quería llegar lejos tenía que irme a Londres”, recuerda a ÚH. El problema era que apenas hablaba inglés y el miedo parecía más grande que las oportunidades. “Tenía muchísimo miedo porque ni siquiera hablaba inglés”, recuerda sobre su mudanza a Londres.
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Aun así, decidió probar suerte, aquel salto terminó abriéndole puertas con clientes y marcas internacionales, campañas internacionales y producciones vinculadas al universo editorial y de lujo, permitiéndole crecer dentro de un ambiente tan competitivo como reservado. Más adelante llegaría también Nueva York, otro capítulo clave en su carrera.
La revolución del trabajo remoto
La pandemia cambió completamente las reglas del juego. Mientras muchas industrias colapsaban, Nuria descubrió que podía seguir trabajando desde casa sin afectar la calidad de sus entregas. Lo que comenzó como una solución temporal terminó convirtiéndose en un nuevo estilo de vida.
Hoy trabaja viajando por el mundo, instalándose cada dos o tres meses en distintos países mientras continúa editando fotografías para clientes internacionales. Incluso el cambio de horario terminó jugando a su favor: mientras Europa duerme, ella trabaja y entrega el material listo al amanecer.
En ese recorrido apareció Paraguay. Llegó motivada por amigos y por la curiosidad de conocer un país del que había escuchado comentarios positivos. Lo que encontró superó completamente sus expectativas. “El recibimiento aquí ha sido de los mejores que he tenido nunca”, asegura.
La viralidad llegó casi por accidente. Un video donde mostraba cómo editaba fotografías relacionadas con la Met Gala desde Asunción explotó en redes sociales y despertó la curiosidad de miles de personas. La combinación parecía improbable: glamour internacional, celebrities y Paraguay como escenario creativo.
Paraguay, creatividad y una nueva era digital
Más allá del impacto viral, la historia de Nuria refleja un cambio profundo dentro de las industrias creativas. Ya no es necesario vivir en París, Londres o Nueva York para formar parte de las grandes producciones globales. Una notebook, internet y talento pueden abrir puertas impensadas hace apenas algunos años.
Por eso, uno de sus objetivos actuales es compartir lo que aprendió y mostrar oportunidades que muchas veces permanecen invisibles por la confidencialidad de la industria. Lejos de guardar secretos o contactos, apuesta por abrir conversaciones y motivar a otros jóvenes creativos.
Mientras continúa su recorrido entre México, España y distintos destinos del mundo, Nuria asegura que volverá a Paraguay el próximo año. Y quizás ahí radica la verdadera postal contemporánea de esta historia: una editora española trabajando para el circuito fashion internacional desde Asunción, demostrando que el talento ya no entiende de geografías.
“Creo que ahora mismo tenemos la mejor oportunidad de la historia para trabajar en lo que amamos y vivir la vida que realmente queremos. Hay muchísimo talento desperdiciado solo porque la gente todavía no sabe que sí es posible”, concluye.