15 jul 2026

No descuidar medidas sanitarias por fin de emergencia del Covid

Tras dos largos y difíciles años, el Ejecutivo comunicó el decreto que deja sin efecto la emergencia sanitaria declarada por el Covid-19, considerando las condiciones sanitarias favorables en Paraguay y en los países de la región. Esta es una muy buena noticia, porque significa que el peligro que representó la pandemia ya está siendo superado. No quiere decir que debamos dejar de lado los cuidados y las buenas prácticas que la población ha adquirido. Que el uso del tapabocas ya no sea obligatorio no debe ser excusa para no seguir cuidándonos.

Finalmente, el uso del tapabocas ha dejado de ser obligatorio. Así lo ha comunicado el Gobierno recientemente, al dejar sin efecto la emergencia sanitaria declarada por el Covid-19, considerando las condiciones sanitarias favorables en Paraguay y en otros países de la región. Esta es, sin lugar a dudas, una muy buena noticia, porque significa que el peligro que representó la pandemia ya está siendo superado.

Sin embargo, a pesar de que muchos puedan interpretar esto como una liberación, se debe actuar con inteligencia y con compromiso. Desde Salud se ha pedido que el uso de las mascarillas siga siendo imprescindible en lugares cerrados y hospitales, así como en espacios donde se dan inevitables aglomeraciones, como transportes públicos y las aulas de escuelas y colegios. Esta recomendación tiene que ver con el hecho de que las mascarillas evitan no solamente la propagación del coronavirus, sino de todos los virus respiratorios.

Sostienen los expertos que el tapabocas minimiza en un altísimo porcentaje el contagio. Es por eso que la sugerencia, a partir del levantamiento de la medida de obligatoriedad, es que, si las personas van a estar en un ambiente cerrado por más de cuatro o cinco horas sin una ventilación adecuada, usen el barbijo.

Para que la simple recomendación, en vez de la obligación por ley o decreto, sea aceptada e implementada, se deberá apelar a la conciencia y al compromiso de cada ciudadano. La cartera sanitaria deberá, asimismo, asumir su rol educador, de modo a seguir insistiendo en difundir las ventajas del uso del cubrebocas. Al inicio de la pandemia, uno de los grandes desafíos fue el acatamiento de la obligatoriedad. Posteriormente se comenzó a hablar de que las comunidades debían aprender a convivir con el virus, que había que aprender a vivir en modo Covid. El vivir en modo Covid supone precisamente seguir contemplando la existencia del virus y, consecuentemente, seguir manteniendo los cuidados sanitarios para evitar contraer el virus.

La pandemia nos ha dejado secuelas y cicatrices; y el enorme costo no solo se puede expresar en términos económicos, sino fundamentalmente humanos, por el miedo, el temor y por las pérdidas de vidas que sufrimos. Para enfrentar con sabiduría y responsabilidad esta nueva etapa, sería muy oportuno recordar todo lo que hemos vivido y padecido y valorar los aprendizajes: mantener las distancias en ambientes cerrados y en sitios en los que haya aglomeración, lavado de manos sistemático y uso del cubrebocas en ambientes muy cerrados como el transporte público. Esta recomendación es oportuna, especialmente para aquellos que presenten cuadros respiratorios como dolor de garganta, rinorrea o constipación nasal. Ante la duda, usar siempre la mascarilla y consultar con un médico.

El uso del tapabocas fue una de las claves en los momentos más críticos de la pandemia, en los últimos dos años; es por eso que en esta temporada, que trae el invierno y hay circulación de diversos virus respiratorios que se propagan con facilidad, se puede convertir también en un elemento clave para evitar que se multipliquen las enfermedades respiratorias.

El país ha sufrido numerosas pérdidas, entre ellas, la más importante, sin dudas, es la muerte de más de 18.000 compatriotas por el Covid-19. Los cuidados no solo evitarán la enfermedad, sino fundamentalmente podremos lograr que nuestro sistema de salud no vuelva a colapsar. Esto sería muy factible con una ola de influenza u otros virus respiratorios. Debemos evitar a toda costa que las enfermedades respiratorias se propaguen, porque esto podría echar por tierra los esfuerzos ciudadanos por superar la pandemia y volver a reactivar el país económica y socialmente.