El evento, realizado por segundo año consecutivo, esta vez en el marco del centenario del oratorio del barrio San Jerónimo, congregó a familias enteras poniendo el acento en preservar un plato esencial para la Semana Santa y a la vez transmitir su preparación a las nuevas generaciones.
“Los pequeños se preparan para meter las manos en la harina”, destacó María Jacinta Leguizamón, una vecina de 73 años orgullosa de sus raíces que acompañó la jornada durante la preparación y también se encargó de utilizar el tatakua.
“Conozco mucho del tatakua porque soy campesina con orgullo, entonces por eso que me invitan para manejar”, comentó María Jacinta en una entrevista con Última Hora.
Para la pobladora y referente, esta actividad es una forma de ofrecer a los niños un aprendizaje “a lo yma guare”. Además, los reúne con sus familias, algo que para la señora Jacinta es un aspecto característico de la Semana Santa, y que ella misma practica, atendiendo a que la aprovecha para reunirse con su mamá de 91 años.
“Los que están lejos, los que viven lejos, vienen siempre a buscar el refugio de la familia o del hogar que dejó. Y es tan lindo. A mí me gusta, yo soy una persona amante de la familia y hubiese querido mostrar a toda mi familia acá, pero no puedo porque cada uno tiene su ocupación y no están conmigo, pero tengo nietos y bisnietos ya que están aprendiendo. Acá está uno de los bisnietos ya aprendiendo la chipa apo”, expresó en medio de la preparación en las distintas mesas habilitadas en el oratorio.
Enseñar cocina para mejorar la calidad de vida
En la ocasión también se contó con la guía pedagógica de la profesora Miriam Vera, una nutricionista con 33 años de trayectoria en la gastronomía y el voluntariado comunitario.
Vera aseguró que además de amasar, promueve una conciencia sobre la calidad de vida y la higiene. Instruye a los niños a lavarse las manos y a valorar los productos naturales, y en el caso de la chipa, busca que ésta se preserve como parte de la identidad nacional.
“A mí me encanta la gastronomía de Paraguay. Es algo tan noble de enseñar en la escuela. La cocina tiene que nacer como una materia en la escuela. Si nosotros sabemos cocinar todo lo que nos ofrece la naturaleza, va a representar una mejora en la calidad de vida”, aseguró.
Sobre la preparación de la chipa durante la jornada de hoy, la profesora detalló que se utilizó una premezcla que ya incorpora sal, leche en polvo, materia grasa y suero, a la cual se le añade el toque final de queso, cuatro huevos, anís y un poco de agua.
Valoración de la comunidad
La revitalización de Loma San Jerónimo también es un aspecto que se tiene en cuenta en esta iniciativa. Esto según Deisy Varela, representante de la Senatur, que estuvo detrás de la organización de la jornada.
“Se estuvieron trabajando en el tema de las fachadas de las casas y también hay una nueva escalinata con mosaico que se trabajó con la comunidad a través de un taller participativo y algunos murales también”, recordó la funcionaria.
Contó además que actualmente se busca la declaración de Patrimonio Inmaterial de la chipa, ante la Unesco, y resaltó que la jornada de este miércoles contó con el apoyo de diversas marcas que proveyeron insumos y premios para los pequeños participantes.