El desarrollo de un país no solo se trata de inversiones, crecimiento macroeconómico y los proyectos inmobiliarios; también se mide por el compromiso de sus ciudadanos, como lo vienen demostrando más de 500 compatriotas de Atyrá, Tobatí y Caacupé.
Ellos (abuelos, adultos, jóvenes, niños y niñas) tienen bien claro una cosa: el Acuífero Caacupé no se toca.
Sus constantes manifestaciones tienen como base fundamental que el progreso jamás puede estar por encima de sus derechos ni de los bienes naturales que nos pertenecen a todos, y no solo a “un exclusivo estilo de vida”.
Este conflicto comenzó en el 2024 con el proyecto de barrio cerrado en el límite de Ypacaraí y San Bernardino, una construcción que incluye hotel, edificios de departamentos, townhouses, club house, amenities, una laguna cristalina y playa propia.
El problema radica en que, según las denuncias de los ciudadanos, el lago pretendía alimentarse con el