ITAPÚA
Una de las edificaciones históricas de la ciudad de Encarnación, el Molino San José, donde funciona el Museo Memoria Viva, presenta un panorama desolador. Parte de la estructura del edificio presenta fisuras; además el techo tiene goteras y filtraciones en cada lluvia el local se inunda.
Esta situación generó todo tipo de comentarios en redes sociales y en la ciudad, en atención a que ya se está en plena temporada veraniega y los aprestos de las playas se activaron; menos atender al emblemático museo. La ciudadanía critica el nulo aporte municipal para la conservación y mantenimiento.
Un equipo de ÚH visitó el emblemático sitio y constató que efectivamente el techo registra filtraciones; también parte de la estructura presenta desprendimiento y las paredes están totalmente humedecidas.
A la par del indisimulable abandono, lo más grave es que pese a tener un valor histórico cultural, el edificio no recibe ningún tipo de aporte de ninguna institución para su mantenimiento. La desidia institucional de la Comuna local es total y la preocupación crece, atendiendo que los encargados no cuentan recursos para afrontar el deterioro.
La encargada del Museo Memoria Viva, arquitecta Graciela Kasprzyk, expresó su preocupación por las condiciones que presenta el edificio y clama por ayuda para poder revertir la situación antes de que el daño sea irreversible.
Tal es la situación angustiante del museo que ponen a disposición un número telefónico para quienes quieran colaborar en la reparación del edificio: (0985) 763-911.
La desidia no pasa desapercibida en la ciudadanía y uno de los que sentó postura al respecto, fue el concejal Andrés Morel, quien señaló que Encarnación atraviesa su peor momento en materia de patrimonios históricos.
“Este museo, creado para preservar testimonios, documentos y objetos que narran la vida de nuestros barrios y nuestra gente, hoy es un espacio agonizante. Filtraciones, humedad, estructuras dañadas, piezas en peligro”, apuntó.
En su opinión, Encarnación atraviesa uno de los momentos más preocupantes en materia de patrimonio histórico y memoria colectiva. “Nuestros espacios dedicados a preservar la identidad, el Museo de Memoria Viva, el Museo de la Casa de la Victoria y otros sitios de valor histórico, están en franco deterioro, abandonados, invisibilizados y reducidos a testigos silenciosos. Y no es por falta de voces que lo advierten: es por falta de voluntad política, por la indiferencia de un gobierno municipal que no asume su responsabilidad mínima: Proteger la historia de su pueblo”, posteó en redes sociales.
A su criterio, el abandono de estos espacios no solo es un error, es un acto de violencia cultural. “La memoria no se derrumba de golpe: Se pudre lentamente cuando nadie la cuida. Encarnación tiene memoria, aunque su gobierno no la tenga. Somos muchos los que sí valoramos la historia, que la estudiamos, la preservamos, la difundimos.”, exteriorizó.
A contrapelo, la realidad de los edificios históricos se cuenta en clave de desaliento: “Todo sigue ahí, deteriorándose en silencio, como si la memoria de los encarnacenos no valiera nada”.