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Una noche memorable fue la que se vivió el sábado último en el Club Olimpia, en el concierto de Ricardo Montaner, donde se pudo observar la fidelidad y firmeza de voluntad en el público seguidor del artista, que soportó dos horas de larga espera bajo lluvia, con vientos fuertes y granizado inclusive, resguardándose como pudo del temporal.
La incertidumbre y la incomodidad vividas por los espectadores, quienes no tuvieron información alguna de si el espectáculo se suspendía o no, tras la participación de los teloneros CFA Music (Centro Familiar de Adoración), que ofrecieron alrededor de seis canciones, fue recompensada con la calidez del cantante, y excelente puesta visual que acompañó el show.
“Gracias a Dios por la lluvia que nos envió, nos bendijo con agua viva, hubiera preferido que no sea ahora, pero bueno. Agregué canciones para compensar todo lo que se mojaron”, empezó diciendo Montaner, que durante toda la noche mostró su solidaridad y afectos con sus fieles seguidores. Cantó El poder de tu amor, Castillo azul, y Será (con el excelente solo de saxo).
Seguía la intensa e insistente lluvia, pero Montaner subió el ritmo y entregó toda su energía en la movida Soy feliz. Luego interpretó Bésame la boca, Volver, Tan enamorados, Me va a extrañar, La cima del cielo, siempre mostrando ganas de dar lo mejor al público que seguía mojándose. Para despedirse tomó una sombrilla, subió a la escalera mecánica que estaba en el escenario y dijo: “Que Dios bendiga a Paraguay República de la Alegría. Hasta pronto”. El concierto, que puso a prueba la resistencia de los fanáticos del artista, culminó alrededor de las 0.30. Quienes se quedaron hasta el final comentaban a la salida que había valido la pena.