El Centro de Cultura y Turismo “Carlos Alberto Ayala” se convirtió este sábado en un santuario de la memoria.
Con el testimonio vivo de Constantino Coronel, referente histórico de las Ligas Agrarias Cristianas (LAC) y la Organización Político Militar (OPM), se conmemoró medio siglo de lucha campesina. “La dictadura no es cosa del pasado”, advirtieron durante el emotivo acto.
La apertura estuvo a cargo de Ypoty Coronel, integrante de la conducción nacional de las LAC y voz de una nueva generación que se niega al olvido. Con un discurso cargado de compromiso político, Ypoty subrayó que la lucha no ha terminado.
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“Para nosotros, la dictadura no es cosa del pasado; sus herramientas, sus estructuras y sus representantes siguen vigentes. La organización del pueblo es el camino para el cambio que necesitamos, con memoria y con organización, para que estos nombres no queden en el olvido”, exclamó ante una audiencia conmovida.
Testimonios del horror y la valentía
El momento de mayor impacto fue el relato de los sobrevivientes, hombres que encarnan la historia misma del Paraguay sufriente.
Entre ellos resalta Constantino Coronel (95 años) fundador de las Ligas y comandante de la Organización Político Militar (OPM).
Coronel es un milagro viviente de la resistencia. Cayó en abril de 1976 y soportó cinco años de cárcel y torturas, además de 10 años de exilio. Sobrevivió a cinco atentados y aún hoy lleva en el cuerpo las marcas de la barbarie.
Siete proyectiles alojados entre el cráneo y el cerebro, mudos testigos de los disparos recibidos durante su captura. Su periplo por los centros de detención incluyó Investigaciones, Emboscada, Tacumbú y la cárcel de Encarnación.
También estuvo presente Herminio Melgarejo (80 años). Ex coordinador de las LAC en Paraguarí y actual miembro de la Conducción Nacional.
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Melgarejo relató su calvario tras ser detenido en Quiindy. Sufrió torturas en la ex Delegación de Gobierno de Paraguarí, pasó tres meses en la sede de Investigaciones, dos meses en la Comisaría 11ª y finalizó su reclusión de 14 meses en el campo de concentración de Emboscada.
Encendido de velas y ofrenda de flores
El acto contó con la presencia del intendente local, Rubén Jacquet, y de referentes como Cristina Meza viuda de Ortellado, junto a otros familiares de víctimas.
Uno de los pasajes más simbólicos de la jornada fue el encendido de velas y la ofrenda de flores, un ritual que recordó a los desaparecidos, perseguidos y asesinados por el régimen.
Para los presentes, las Ligas Agrarias no son solo un capítulo en los libros de historia, sino una herramienta actual para “articular la lucha desde el campo” y transformar el presente paraguayo.