Los ministros de Agricultura de los países que integran el Consejo Agropecuario del Sur (CAS) reafirmaron el compromiso del bloque con un sistema de comercio internacional abierto, previsible y basado en reglas, al tiempo de impulsar regulaciones que permitan compatibilizar los objetivos ambientales con el desarrollo del comercio agroalimentario.
El pronunciamiento fue realizado durante la 52ª Reunión Ordinaria del CAS, celebrada en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), con la participación de representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. En representación de Paraguay asistió el director general de Planificación del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Félix Carballo.
Uno de los principales puntos abordados fue la reciente decisión del Parlamento Europeo de rechazar una reglamentación que buscaba clasificar a la soja como materia prima con alto riesgo de cambio indirecto del uso del suelo. De haber sido aprobada, la medida habría excluido al biodiésel elaborado a partir de soja de los objetivos de transición energética de la Unión Europea, con un impacto significativo para los países sudamericanos, grandes productores y exportadores del grano.
Los ministros señalaron que este rechazo representa un avance en favor de regulaciones sustentadas en metodologías científicas validadas y advirtieron que normas sin ese respaldo pueden transformarse en barreras comerciales arbitrarias y discriminatorias.
“Los participantes reafirmaron el rol del CAS como promotor de soluciones regulatorias que concilien objetivos ambientales con la preservación de un sistema de comercio internacional abierto, previsible y basado en reglas”, informaron en un reporte de prensa.
El evento contó con representantes del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), que ejerce la secretaría técnica del CAS, “que en más de 20 años de trayectoria ha sido clave para definir la agenda agropecuaria común de los seis países que lo integran y para tomar posiciones sobre temas de interés regional”.
Además, en una declaración aprobada por los ministros, se expresó la satisfacción por el rechazo en el Parlamento Europeo a la reglamentación que establecía límites específicos para los biocombustibles producidos a partir de cultivos alimentarios y forrajeros que la UE considera con el citado “alto riesgo de cambio indirecto del uso del suelo”.
Los ministros señalaron que el rechazo, votado el 8 de julio, es “una medida que va en línea con nuestra preocupación por la adopción de medidas que no se respaldan en una metodología científicamente validada y que permita cuantificar con precisión su impacto real, para no convertirse en barrera técnica y comercial arbitraria y discriminatoria”.