25 feb. 2024

Milei y un incierto escenario económico para el Paraguay

Un nuevo gobierno está por asumir en la Argentina. Pareciera que la palabra que mejor describe el escenario económico para Paraguay es “incertidumbre” en primera instancia, dadas algunas declaraciones durante la campaña electoral. No obstante, si se consideran aspectos más allá de lo estrictamente económico hay una sensación pesimista, ya que el desempeño económico no puede ir separado de la vigencia de los derechos humanos, incluyendo los derechos económicos y sociales que deben estar como objetivos de cualquier gestión de gobierno.

Apesar de que referentes del sector industrial paraguayo expresaron optimismo sobre la gestión de Milei esperando que combata el contrabando, en una entrevista en una visita a Paraguay señaló literalmente que los contrabandistas son “héroes” ya que el contrabando evita el fisco y que le “arregla la vida a un conjunto de personas importante”.

Considerando el tema migratorio, si bien el discurso de Milei durante la campaña no fue tan claro, en varias intervenciones señaló que los extranjeros deberían pagar por los servicios y que los países con Estados de bienestar deben tener cuidado con la migración.

Un análisis de la situación migratoria en la última década en Paraguay indica que, en primer lugar, a pesar de la crisis inflacionaria argentina, los paraguayos que migraron a ese país no solo no retornaron, sino que continuaron yendo. Esto podría deberse a que aunque el nivel de los ingresos se deteriora por el aumento de los precios, la calidad de vida derivada de los mejores servicios sociales compensan ese efecto negativo. Las remesas constituyen una fuente de ingresos, no muy importante en términos macroeconómicos, pero sí a nivel de los hogares por su impacto en el consumo y la contención de la pobreza.

En Paraguay la calidad de vida es sustancialmente más baja que en Argentina si se analiza cualquier índice de desarrollo: Índice de Desarrollo Humano (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), Índice de Progreso Social (Social Progress Imperative, Avina), Índice de Prosperidad (Instituto Legatum) y los ingresos laborales retrocedieron una década también por efectos de la inflación.

Por ahora, si se consideran solo estos dos ámbitos –contrabando y migraciones–, dos temas fundamentales para Paraguay no cabría el optimismo, sino una mirada expectante al diseño de su gabinete y a mayor información sobre las medidas que efectivamente implementará una vez que asuma.

De hecho, el discurso violento y disruptor de sus años de campaña se transformó semanas antes de las elecciones de manera oportunista, por lo que no cabría tampoco mucha confianza en lo que comunicacionalmente ha manifestado.

Gobernar un país con los niveles de inflación y deuda que tiene Argentina exige serenidad, capacidad para analizar la realidad y proyectar consecuencias con base en la evidencia empírica y condiciones para manejar equipos de trabajo interdisciplinarios y profesionalizados. Cuando los líderes no pueden conducir con equilibro emocional y ecuanimidad ahuyentan a profesionales y terminan rodeándose de oportunistas y deshonestos. Las experiencias recientes en otros países del continente son reveladoras en tal sentido.

Finalmente, el respeto a los marcos normativos vigentes es la base para la resolución de cualquier crisis incluyendo la económica. Tanto su discurso como los de sus principales colaboradores con respecto a la dictadura argentina hacen dudar de su interés por la vigencia irrestricta de los Derechos Humanos, a lo que se suman sus encendidos discursos sobre el rol de la educación y salud públicas, pilares fundamentales de la vigencia de los derechos sociales.

Sin la vigencia de los Derechos Humanos no hay ninguna posibilidad de mejorar la economía. Combatir la inflación, reducir el déficit, y garantizar la sostenibilidad de la deuda aumentando la pobreza, el desempleo y la desigualdad llevará a la conflictividad social y política. Ello a su vez tienta a los gobernantes a políticas represivas. Este contexto no es bueno para el crecimiento económico y menos aún para el desarrollo.

Si a Argentina no le va bien, tampoco a sus vecinos. En una economía tan globalizada e integrada en todos los ámbitos no podemos esperar que no le afecte a Paraguay. Lo que queda es esperar y analizar con profundidad y seriedad las señales que vaya dando Milei.

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