14 may. 2026

México lindo y paraguayo

Animan fiestas privadas, cumpleaños y bodas, y son muy populares. Son los mariachis, parte del panorama musical local desde hace varias décadas, a pesar de que su origen se encuentra en un país muy alejado del nuestro, pero con el cual el paraguayo se siente identificado. Vida busca explicar este fenómeno cultural.

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Revista Vida

Los trajes de charro, los instrumentos, la música y los nombres de grupos tales como Guanajuato, Monterrey o Guadalajara no pueden remitirnos a otro lugar que no sea México. Pero estamos en Paraguay, escuchando rancheras, asombrándonos con los guitarrones y su peculiar forma de ser ejecutados, disfrutando de un mariachi, uno de los tantos que amenizan las fiestas paraguayas.

Es que los mariachis, esos grupos de músicos que representan a lo más tradicional del folclore mexicano en el mundo, son habituales en bodas, cumpleaños o fiestas privadas en nuestro país, y la preferencia de muchos paraguayos por estos músicos hace que incluso sean dejados de lado los conjuntos folclóricos locales.
Explicar el porqué de esa predilección puede resultar complejo, y a falta de algún análisis sociológico, tenemos que hurgar en los recuerdos de los noctámbulos de antaño y buscar las respuestas de primera mano en las vivencias de los músicos, protagonistas de un fenómeno cultural que ya tiene varias décadas de vigencia en Paraguay.
Un conocedor de la movida musical asuncena, el escritor Moneco López, recuerda que a mediados de los años 60 se destacaba el mariachi de Antonio Vázquez, a quien considera el precursor de estos grupos. Vázquez se presentaba vestido de charro mexicano, al igual que sus músicos (que superaban la media docena de integrantes), con un repertorio exclusivo de rancheras.
Vázquez aprovechó la gran popularidad que en ese entonces tenían las películas mexicanas en Paraguay, en donde existía un público ávido de productos culturales provenientes de México, entre ellos la música de los mariachis, conocida fundamentalmente a través del cine y de sus referentes principales, como Pedro Infante y Miguel Aceves Mejía.
Moneco recuerda que era tal la influencia que tenían sobre él las películas mexicanas, que decidió fabricarse un sombrero de charro pidiéndole a su abuela que le forrara un sombrero pirí. El intento no resultó, pero la atracción de la cultura mexicana siguió firme en la preferencia del joven López y de muchos paraguayos.
Prohibido pasar... la 1.00
Si bien Vázquez puede ser considerado el pionero de los mariachis paraguayos, la mejor época para estos llegó cuando las películas originadas en México ya habían dejado de ser las preferidas del público nacional, aunque la cultura de ese país seguía presente a través de las telenovelas y los programas cómicos y musicales.
Pero fue en la década del 80 cuando se produjo una explosión de conjuntos paraguayos que se presentaban vestidos de charros y tocaban rancheras. Para contratarlos bastaba con ir hasta Eusebio Ayala, cerca del Colegio Nacional de la Capital. Se ubicaban en la vereda de Panuncio y en la de enfrente, donde esperaban a los clientes ya equipados con la indumentaria apropiada y los instrumentos afinados.
El periodista e investigador del folclore paraguayo Mario Rubén Álvarez opina que la aparición del edicto policial stronista que prohibía las reuniones después de la 1.00 contribuyó a la proliferación de mariachis, pues había que acudir al mayor número de presentaciones posible en el escaso tiempo que tenían. Y estos conjuntos se podían desplazar más rápidamente, porque sus instrumentos eran más fáciles de transportar.
Papi Basaldúa, un protagonista de aquella época, tenía a su grupo Cantares, que incluía a un número variado de integrantes, aunque normalmente eran siete. Pues bien, Basaldúa y sus músicos eran muy versátiles y en una noche tocaban música paraguaya con vestuario de paraguayos; después se cambiaban, se ponían una camisa estampada y presentaban sones caribeños; finalmente se vestían de charros y tocaban rancheras.
“Un general, cuya identidad prefiero no revelar, solía decirme que mi grupo debía llamarse Espiral, porque éramos tres en uno”, relata Basaldúa. Fue una época de oro para los mariachis, que se extendió hasta los años 90. “Había como 100 mariachis”, afirma el músico y asegura que no es una exageración.
La fascinación que ejercen los mariachis en otros países, en los que no existe una importante colonia mexicana, incluye, además de Paraguay, a casi todas las naciones de América Central: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Bolivia y Argentina. La agregada cultural de la Embajada de México, Laura Díez de Urdanivia, da fe de este fenómeno y cuenta que “en Chile y en Costa Rica escuché tocar a mariachis de mucha calidad”.
Estos grupos, que se convirtieron en un ícono de la cultura de México en el resto del mundo, tuvieron su origen en el Norte y en el occidente de ese país. Inicialmente vestían sombreros de paja y la ropa de los campesinos. Recién en el siglo XX pasaron a usar el traje de charro y en su país de origen actualmente se distinguen el mariachi tradicional del moderno.
Como en un espejo
En Paraguay, la identificación con lo mexicano tiene otros componentes, según Moneco. Al paraguayo que iba al cine a ver las películas de Pedro Infante le atraían los modos de los “machos” de México, las pistolas. Además, físicamente, el mestizo paraguayo luce muy parecido al mestizo mexicano.
El artista Mario Casartelli propone otros elementos que influyen en la preferencia y supervivencia del mariachi en el gusto paraguayo. “La música paraguaya no se difunde con la misma fuerza y el mariachi es más barato, requiere menos equipo, toca y se va. Nadie escucha más de media hora a un mariachi”, sostiene.
Lo de la economía de equipo es cierto, de acuerdo a Nery Caballero, director del mariachi que lleva su nombre. “Nosotros somos cinco. En Paraguay, a partir de cuatro ya se forma un conjunto, pero en México se estila usar más instrumentos: incorporan violines, arpas, acordeones. En nuestro país tenemos que adaptarnos a un presupuesto reducido. Un grupo con todos los integrantes lleva mucho dinero”, dice.

El número más reducido de integrantes no es el único cambio. Actualmente el repertorio de los mariachis no se limita a las rancheras, sino que también tocan otros ritmos, como la cumbia y demás géneros tropicales. Pero actualizado o más tradicional, en Paraguay, el mariachi sigue siendo el rey. Fotos: Fernando Franceschelli

Charro local

A diferencia de lo que ocurría hace 20 años, ahora los mariachis locales mandan confeccionar su vestuario en el país. Los instrumentos también son de fabricación paraguaya. En cuanto a los adornos, para reducir costos, los músicos han optado por reemplazar las tachas de metal por los detalles bordados. Los sombreros sí son traídos de México.

Palabra cantada

El término"mariachi” tendría su origen en la palabra francesa “mariage” (boda), debido a que al principio, cuando el país estuvo bajo la dominación de Francia (1863-1867), los mariachis tocaban en casamientos.
Pero se han descubierto documentos sobre los mariachis antes de esa época, por lo que se buscaron otras etimologías. La más aceptada es la que dice que proviene de una palabra indígena, en idioma coca, que significa “músico”.
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