La médica fue acusada, luego de que una junta médica concluyera que ella tuvo presuntas conductas omisivas en la atención, con la situación que atravesaba el pequeño.
Renato Rojas había fallecido en el sanatorio Migone en agosto del 2019. Esa fecha había ingresado el pequeño de dos años al centro médico, por un cuadro de gripe.
Los padres –Carlos Federico Rojas y Macarena Talavera– habían denunciado supuestas irregularidades.
Aseguraron que “los médicos omitieron una serie de acciones para el correcto tratamiento del paciente, lo cuales finalmente desencadenaron en su muerte”.
Según la denuncia, el niño ingresó por un cuadro de fiebre y gripe, siendo atendido por la doctora Laura Sena.
La médica recetó que el niño tenga una dieta liviana y fue alimentada con nutrilón, pero luego vomitó “catarro con estrías de sangre”, pero le advirtieron a la familia que esto era normal.
Luego el pequeño pareció mejorar, pero ya comenzó a convulsionar y la abuela y la niñera alertaron a los enfermeros, pero denunciaron que estos no fueron a verificar.
Otros médicos hicieron la reanimación manual, luego de que el niño tenga un paro cardiorrespiratorio, pero no se le pudo salvar.
SOBRESEÍDOS. En febrero pasado, el juez Yoan Paul López sobreseyó definitivamente a los médicos María de Fátima Bastos, José Ovando y Óscar Cabrera, por pedido de las fiscalas Natalia Silva y Luz Guerrero.
Este pedido fue ratificado por el fiscal adjunto Roberto Zacarías.