Las modificaciones decididas por el BCP responden a la importancia de fortalecer las normas existentes en seguridad bancaria, a través del uso de tecnología y de procedimientos que incorporen mayor seguridad, protección y que igualmente provean a las entidades financieras y a las autoridades competentes mejores herramientas para la prevención y persecución de ilícitos, informó la entidad financiera matriz.
A su vez, están orientadas a la mejora continua en lo que respecta a la seguridad de las actividades de bancos y empresas financieras, estableciendo lineamientos precisos para aquellas que deseen habilitar las operaciones de un cajero automático (ATM, por sus siglas en inglés).
Precisamente, entre los requerimientos, se menciona la obligatoriedad de efectuar un análisis de riesgo previo a cada instalación, que clasifique la ubicación del ATM según si el riesgo es bajo o alto y estableciendo requisitos mínimos exigidos para todas e incorporando medidas específicas para las calificadas como de alto riesgo.
Para el análisis de riesgos y posterior clasificación, las entidades deberán tomar en consideración como mínimo factores tales como ubicación de los ATM, infraestructura del lugar, flujo de personas, nivel de vigilancia de seguridad, cercanía de instalaciones policiales, antecedentes de intentos o ataques anteriores.