La creciente carga que representan los intereses de la deuda pública para el Tesoro abre el debate respecto a si genera o no un desplazamiento de la inversión en áreas que son consideradas claves para el bienestar de la ciudadanía, como salud, educación y, por supuesto, infraestructura.
Si bien aún se mantiene un nivel razonable de endeudamiento, ubicándose en el 36,2% del producto interno bruto (PIB), la preocupación radica en su crecimiento sostenido y, por ende, en el espacio fiscal en el largo plazo.
En este nuevo capítulo de “Los 6 nudos económicos que Paraguay debe desatar para su desarrollo”, expertos coinciden en que el nivel por sí solo aún no implica un aspecto negativo, pero invitan a atender otros factores.
A criterio de Humberto Colmán, economista jefe en Desarrollo en Democracia, la deuda todavía puede considerarse sostenible, pero advierte de un margen cada vez más reducido debido al incremento del pago de intereses, que ya representa cerca del 2% del PIB.
Según explica, una deuda destinada a “inversión productiva” no tiene el mismo impacto que aquella utilizada para financiar gastos corrientes, como ya se observó tras atrasos en los pagos a proveedores.
“Si la deuda es destinada a infraestructura productiva se pueden generar ingresos suficientes a futuro para financiarse a sí misma. Pero una deuda utilizada para gastos corrientes tiene una lógica distinta. Esto sí es un riesgo, puesto que con los atrasos en los pagos a proveedores se han autorizado pagos de gastos corrientes con recursos de la deuda, lo que se puede ver actualmente en el resultado operativo deficitario de la Administración Central”, critica.
Advierte que uno de los problemas centrales es el aumento del gasto rígido, como salarios, transferencias, jubilaciones y los mismos intereses, lo que genera a su vez menor espacio fiscal para las inversiones.
En cuanto a la estructura de la deuda, mayormente denominada en dólares, si bien Colmán señala que la depreciación de la moneda estadounidense permite reducir la carga del endeudamiento en términos del PIB, igualmente Paraguay se mantiene en constante riesgo ante fluctuaciones cambiarias.
“El asunto de fondo es la capacidad de generación de divisas. Con la disminución del ingreso de las binacionales, entonces el Fisco irá teniendo menos cobertura cambiaria y tendrá la necesidad de comprar divisas para cumplir con el servicio de la deuda. Eso es otro desafío importante hacia delante”, alerta el economista.
En relación con los mecanismos de financiamiento de las inversiones, considerando que actualmente el Gobierno apunta cada vez más a alianzas público privadas o concesiones, afirma que son alternativas viables, pero igualmente generan compromisos futuros. Además, expresa preocupación por la reducción de la “obra tradicional”, ante su importancia para los productores del interior del país.
Ante todo esto, el ex miembro del Directorio del Banco Central concluye que el desafío principal del país está en recuperar la disciplina fiscal y, especialmente, mejorar la calidad del gasto público.
ROMPER EL CICLO
Para Martha Coronel, economista, de la Consultora Mentu, el nivel de deuda aún no es un problema como tal, pero sí considera necesario mirar hasta cuándo realmente es saludable. Advierte que “cuanto más nos endeudamos, más crecen los intereses, y más espacio fiscal se consume”, lo que termina siendo insostenible. “Al endeudarte sumás más intereses, cada vez más gastos, otra vez tenés que endeudarte más. Es un ciclo no muy favorable o al menos no es sostenible en el largo plazo porque esos intereses van a quitar mucho espacio a las inversiones genuinas”, afirma.
Sostiene que es crucial evaluar la capacidad de pago futura y apuntar a generar mayores ingresos, con un incremento del PIB. Sin embargo, recalca que, para lograr un crecimiento de la productividad, es necesario invertir en más rutas, escuelas, hospitales y capital humano. ”Somos pocos, nuestro bono demográfico tiene pocos años más. Es momento de ser productivos”, insta.
Coronel concuerda en que se debe apuntar a mejorar la calidad del gasto e incluso habla de una reforma fiscal. Enfoca, a su vez, sus recomendaciones hacia lograr inversiones “eficientes”, crear más empleos y aumentar la formalización.
“La infraestructura tiene que tener un sentido, debe ser eficiente, inteligente, debe estar orientada al desarrollo territorial y a la integración. El desafío es generar más empleos formales y generar personas con las capacidades suficientes para acceder a esos empleos. No necesitamos una reforma tributaria, necesitamos una reforma fiscal, que se sepa utilizar lo que se recauda, que se utilice inteligentemente y que eso se traduzca en más crecimiento, más producción y más recaudaciones que luego se vuelvan a reinvertir. Ese es el ciclo virtuoso que deberíamos perseguir”, concluye la experta.
Pago de intereses creció hasta 458% en la última década
De acuerdo con los datos recogidos de las Estadísticas de la Deuda Pública del Ministerio de Economía y Finanzas, el servicio de la deuda pública viene registrando un crecimiento sostenido año tras año, especialmente impactado por los intereses. En ese sentido, se observa que de haber iniciado en USD 187,3 millones en el 2015, este rubro alcanzó un total de USD 1.044,8 millones al cierre del año pasado, un crecimiento de 457,8%.
Resaltan nivel de la deuda frente a otras economías
El economista Raúl Luraghi, director de la Caja de Valores del Paraguay (Cavapy), defendió el endeudamiento público de Paraguay al señalar que se mantiene en niveles manejables e incluso se posiciona con menores niveles frente a otras economías emergentes.
Sin embargo, también advierte que el principal desafío no pasa por el volumen de la deuda, sino por su correcta administración y ejecución. En ese sentido, señala que el endeudamiento “bien administrado y bien ejecutado” puede ser positivo, ya que permite al país financiar infraestructura y proyectos que finalmente impulsan el crecimiento económico y generan recursos para el repago de los intereses.
“Se puede utilizar la deuda pública para hacer infraestructura o para desarrollar ciertos sectores económicos que te pueden traer más ingresos. Y esos más ingresos pueden pagar la cuenta de la deuda, los intereses que se van generando y el nivel de inversión vos seguís teniendo. Entonces, yo creo que la deuda externa o cualquier tipo de deuda bien administrada y bien ejecutada es buena para cualquier balance, ya sea para un Gobierno o para una entidad privada. (...) En niveles comparativos, relativos, bastante manejables, muy buenos ratios, ahora lo bueno es controlar ese crecimiento (de la deuda), que los recursos sean bien ejecutados y sobre todo que vaya para que la economía vaya creciendo. Entonces, manteniendo ese ritmo que se espera de crecimiento de deuda, se espera el crecimiento de la economía”, afirma.
En cuanto a la ejecución por parte de la administración estatal actual, Luraghi señala que se observa que sí va para inversión pública, principalmente para infraestructura y obras viales, según fue establecido en la Ley de Presupuesto General de la Nación (PGN).
El experto concluyó refiriéndose hacia la reciente emisión de bonos a través del Banco Central del Paraguay, calificando la operación de exitosa. Se trata de la segunda colocación en el mercado local, de un total G. 974.350 millones, que servirán para el financiamiento del ejercicio fiscal 2026. En la subasta se registró una demanda total de G. 1,2 billones.
Transferencias para deuda a mayo crecieron un 11,4%
El Informe de la Situación Financiera de la Tesorería General correspondiente a mayo último dado a conocer por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), evidencia también que la deuda pública se sigue constituyendo en un fuerte peso para el gasto público, ubicándose en el segundo lugar de transferencias del Estado y con un 18,9% de participación sobre el total, solo detrás de los salarios de funcionarios públicos.
Además, la presión de este rubro sigue creciendo y, a mayo, registró un incremento interanual de 11,4%, tras haber pasado de G. 4,4 billones o aproximadamente USD 733,6 millones (al tipo de cambio promedio de ese mes) a unos G. 4,9 billones (USD 817,6 millones), lo que implica un aumento de G. 512.091 millones en términos absolutos.
Del total, la deuda externa sigue representando el principal peso, con el 91,8% del total, implicando unos G. 4,5 billones o USD 751,2 millones. La deuda interna, por su lado, representa apenas el 8,1% restante sobre el total, con unos G. 404.852 millones. Al observar por tipo de financiamiento, la Fuente 20, de los créditos públicos, registró un incremento significativo de 51,3%; es decir, hubo un fuerte crecimiento en el “bicicleteo” de la deuda al cual apuesta constantemente el Gobierno, mientras que con Fuente 10, de los impuestos tributarios, se tuvo una caída de 7,8%.
En paralelo, el informe de Otras transferencias del MEF detalla que el pago de los intereses de la deuda externa a mayo cayó 10%, pasando de G. 2,7 billones (USD 448,7 millones) a G. 2,4 billones (USD 401,6 millones), mientras que el servicio por amortizaciones aumentó 48%, llegando a unos G. 2,1 billones (USD 349,5 millones).
Con respecto a la deuda interna, el pago por los intereses sumó unos G. 331.736 millones a mayo, lo que representó un incremento de 18% frente a los G. 280.202 millones del año pasado. Para saldar el capital, en cambio, se tuvo un crecimiento sideral de hasta 304%, traducido en unos G. 54.953 millones entre un periodo y otro.
- 817,6 millones de dólares transfirió el Tesoro a mayo para cubrir la deuda, según informes del MEF.
- 21.781,2 millones de dólares alcanza el endeudamiento público a abril, según estadísticas del MEF.