Otra de las personalidades que se dejó ver por José Ignacio, uno de los puntos top de la costa este uruguaya este año, fue Sean Parker, uno de los fundadores de Facebook, quien llegó en un avión particular para gastar 150.000 dólares en el alquiler de una casa durante diez días.
E1 aeropuerto de El Jagüel, de Punta del Este, ha recibido este verano 10 helicópteros y 50 aeronaves privadas, cuyo valor en conjunto, sumado al del más de medio millar de yates que anclaron en la marina de la localidad, fue estimado en 1.000 millones de dólares por la prensa local.
Además del Fasano, el otro hotel más exclusivo de la zona veraniega está en los alrededores de José Ignacio y se llama Estancia Vik.
Esta estancia ganadera de 1.400 hectáreas, inaugurada en 2008 por el empresario noruego Alexander Vik, es una suerte de casa-museo con obras de los más afamados artistas uruguayos contemporáneos, ubicadas en las habitaciones y los espacios comunes.
Sus clientes pueden montar a caballo, disfrutar de un partido de polo o, si quieren ver el mar, acercarse al otro hotel de la empresa, Playa Vik, a pocos minutos de allí, para disfrutar de sus piscinas de fondo infinito.
¿Y la crisis? Juan Irala, consultor de la inmobiliaria Terramar Christie’s, argumenta que no solo no se ha sentido en la zona, sino que incluso ha beneficiado al sector, pues los inversores europeos buscan “activos sólidos en los cuales refugiarse” y la costa este uruguaya “no tiene una ganancia explosiva, pero es una inversión segura”.
Prueba de ello es el Setai, el siguiente proyecto de Terramar Christie’s, que a partir del año que viene tendrá un exclusivo hotel en primera línea de mar en José Ignacio y 40 lotes de entre tres y cinco millones de dólares.
Días pasados, el ministro de Turismo y Deporte de Uruguay (Minturd), Héctor Lescano, aseguró que la llegada de visitantes a su país al cierre del mes de enero tuvo un crecimiento del 15 %, comparado con el mismo mes en el 2011, cifra muy interesante para el sector. EFE