25 jul 2026

Mala eliminación de tapaboca puede crear un desastre medioambiental

El uso de elementos de protección como las mascarillas aumentó con la pandemia del Covid-19, pero se han dado pocas orientaciones sobre cómo reciclarlas de forma segura, por lo que, si no se mejoran las prácticas de eliminación, “se avecina un desastre medioambiental”.

tapabocas de tela-pixabay.jpg

OMS publica recomendaciones sobre el uso de mascarillas de tela.

Foto: Pixabay

Así lo señaló el director de Revolution Plastics de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido), Steve Fletcher, al comentar un estudio encabezado por ese centro el cual indica que los residuos de mascarillas aumentaron un 9.000% entre marzo y octubre de 2020.

La investigación que publica Nature Sustainability muestra además una relación directa entre la legislación nacional y la aparición de residuos que incluían mascarillas y otros equipos de protección personal, como guantes, relacionados con la covid-19.

El equipo investigador instó a los gobiernos a que establezcan políticas y legislación para la eliminación de las mascarillas usadas cuando hacen su uso obligatorio.

El estudio indica que durante el periodo analizado se recogieron más de dos millones de piezas de ese tipo de residuos en once países, entre ellos España, Alemania, Australia, Estados Unidos y Reino Unido.

Para su investigación, los expertos se basaron en los resultados de dos bases de datos de código abierto: “COVID-19 Government Response Tracker” y una aplicación de recogida de basura llamada “Litterati”.

Utilizando estas bases de datos, pudieron trazar un mapa de las respuestas políticas de los países (severidad confinamientos, políticas de uso de mascarillas) y obtener una línea de las proporciones de utilización de esos productos desde septiembre de 2019 hasta los primeros seis meses de la pandemia.

Los datos indicaron un aumento “exponencial” de basura de mascarillas usadas desde marzo del año pasado, que creció 84 veces en octubre de 2020.

“Hay una clara necesidad de garantizar que la exigencia de estos artículos vaya acompañada de campañas de educación para limitar su liberación en el medio ambiente”, indicó el investigador principal Keiron Roberts, de la Universidad de Portsmouth.

El estudio indica que entre marzo y mayo del año pasado, cuando se dieron los confinamientos más severos, el vertido de mascarillas fue escaso, pero se incrementó.

Entre junio y octubre, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó el uso de mascarillas para facilitar la interacción social y se relajaron los confinamientos, la proliferación de estos artículos “aumentó drásticamente”.

Fletcher, por su parte, destacó en un comunicado de la universidad que, “a pesar de que se ha dicho a millones de personas que usen mascarillas, se han dado pocas orientaciones sobre cómo eliminarlas o reciclarlas de forma segura. Si no se mejoran las prácticas de eliminación, se avecina un desastre medioambiental”.

La mayoría de las mascarillas se fabrican con materiales plásticos de larga duración y, al desecharse, pueden persistir en el medio ambiente durante décadas o cientos de años. Esto significa que pueden tener una serie de impactos sobre el medio ambiente y las personas, advirtió.

Puede leer: OMS publica recomendaciones sobre el uso de mascarillas de tela

El equipo señala que la presencia descontrolada de mascarillas en el medio ambiente puede actuar, a corto plazo, como un vector viral potencial.

Además, los animales grandes pueden sufrir complicaciones si las comen o se enredan en ellas y asfixiar a organismos más pequeños y a la vida vegetal.

A largo plazo, los artículos desechados en el medio ambiente , si están hechos de plástico, acabarán convirtiéndose en microplásticos, con el potencial de entrar en la cadena alimentaria.

Roberts indicó que hay que evitar que “esta basura pandémica se convierta en un legado duradero” y consideró que las nuevas políticas deberían contar con un asesoramiento bien estructurado y, sobre todo, con infraestructuras que ayuden a eliminar los residuos.

Más contenido de esta sección
Más de 8.000 estructuras fueron inspeccionadas en Caracas por el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) tras los terremotos del pasado 24 de junio, con el objetivo de determinar su habitabilidad, identificar fallas críticas y dar recomendaciones a las comunidades y autoridades locales para mitigar vulnerabilidades.
Los incendios descontrolados que siguen arrasando este sábado la región de Burdeos y los alrededores de Madrid forzaron la evacuación de casi 270.000 personas, ennegreciendo el cielo de la capital española y arrasando bosques y viviendas en el suroeste de Francia.
Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron la zona norte de Venezuela el 24 de junio han dejado daños cuantiosos en viviendas, activos económicos, comercios y otro tipo de construcciones, así como en pérdidas humanas que aún se siguen contabilizando a medida que avanzan los trabajos de recuperación de cuerpos y remoción de escombros.
La Unesco decidió este sábado declarar al templo budista Wat Phra Mahathat Woramahawihan, en funcionamiento de forma ininterrumpida durante más de 1.500 años en la provincia tailandesa de Nakhon Si Thammarat, como Patrimonio Mundial.
Rusia y Estados Unidos han puesto la puntilla al proceso de paz en Ucrania. Las negociaciones, estancadas desde febrero por culpa de la guerra en Irán, tendrán que empezar de cero y, probablemente, con participación europea.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, justifica el actual gasto en las Fuerzas Armadas, tras recordar la Guerra de la Triple Alianza, en la que participó Paraguay, alegando que invadió su país.