“De aquel triste 8 de enero, la democracia salió victoriosa y fortalecida. Fuimos capaces de restaurar las vidrieras en un tiempo récord, pero falta restaurar la paz y la unión entre amigos y familiares”, dijo el líder progresista durante su discurso, emitido por televisión, radio y redes sociales.
El mandatario hizo así alusión al asalto de Brasilia, cuando miles de seguidores del ex presidente ultraderechista Jair Bolsonaro invadieron y destrozaron las sedes de la Presidencia, el Congreso y la Corte Suprema, con el objetivo de incentivar una intervención militar para derrocarle una semana después de haber asumido.
Afirmó que ese episodio fue promovido por el “odio de algunos” contra el Estado de Derecho, dejó “cicatrices profundas”, “dividió el país”, “separó familias” y “puso en riesgo la democracia”.
“Felizmente, la tentativa de golpe causó el efecto contrario: Unió todas las instituciones, movilizó a los partidos políticos por encima de las ideologías y provocó la pronta reacción de la sociedad”, expresó.
Hasta la fecha, el Supremo ha condenado a una veintena de las cerca de 2.000 personas imputadas por la asonada golpista, de las que 66 siguen en la cárcel, entre sentenciadas y aquellas con prisión preventiva, mientras que el resto responde al proceso en libertad.
En este sentido, Lula animó a los brasileños a “combatir las noticias falsas, la desinformación y los discursos de odio”. “Brasil volvió a tener un Gobierno de verdad”.
En otra crítica velada a la anterior administración, el dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) aseguró que, desde que asumió el poder, “Brasil volvió a tener un Gobierno de verdad”.
Repasó las iniciativas puestas en marcha por su Ejecutivo en este 2023, entre ellas la recuperación de varios programas sociales que ya impulsó durante sus dos primeros mandatos, entre 2003 y 2010.
También destacó la aprobación de una profunda reforma tributaria, que calificó de “hecho histórico”, y se mostró optimista con la economía brasileña con vistas al próximo año. EFE