Por Tadeo Blanco | tadeo-blanco@uhora.com.py | @tadeoblanc
Luis nunca tuvo la oportunidad de ir a la escuela. Ayudaba a su mamá, vendedora de remedios yuyos, para sostener económicamente a su familia. No tiene padre (fallecido); uno de sus hermanos sufre transtornos neorológicos; y otra de sus hermanas es no vidente. También tiene otros hermanos menores quienes son asistidos por el Programa Abrazo de la Secretaría de la Niñez y la Adolescencia.
En enero pasado, cuando trabajaba en el Mercado de San Lorenzo colgando pasacalles, quiso alcanzar una varilla de hierro a un pintor, cuando recibió la descarga eléctrica de unos cables de alta tensión que estaban en contacto con la varilla. A pesar de la fuerte electrocución, Luis pudo sobrevivir.
Fue trasladado de urgencia al Centro Nacional del Quemado, en Asunción, donde los médicos de guardia, al ver el estado en que se encontraba el paciente, no presagiaron un buen pronóstico. Luego de las primeras curaciones a sus graves quemaduras, tuvieron que tomar la peor decisión: amputarle los brazos y las piernas.
“Sus extremidades estaban tan dañadas, que para evitar complicaciones más complejas y salvarle la vida, la mejor decisión médica fue la amputación de sus miembros superiores e inferiores”, explicó Rossanna Cortti, una de las médicas que atiende diariamente a Luis.
La doctora Cecilia Capurro, otra de las profesionales que asiste a Luis, sostuvo además que se trató de conservar lo más que se pudo, “pero la descarga fue muy importante y dañó seriamente sus miembros”. “Hoy ya estamos trabajando en la preparación del muñón para que pueda recibir una prótesis en el futuro”.
La profesional destacó igualmente que el paciente se encuentra sano, ya no toma antibióticos y se alimenta bien. “Además es asistido por un equipo multidisciplinario”.
Apoyo escolar
La reacción del adolescente al enterarse de su situación fue lógicamente dramática, con llantos y desesperación. Luis se enfrentaba de esta manera a su nueva realidad, aunque en estos últimos días se encuentra emocionalmente más contenido, según explicó la trabajadora social de la institución, Marta Paciello.
Sin embargo, las ganas de vivir de Luis son cada vez más intensas. Decidió afrontar su realidad e iniciar un tratamiento para volver a su casa y conseguir una prótesis de titanio que lo ayude a volver a caminar. “Luis quiere aprender a leer, por eso iniciamos con él un trabajo de apoyo escolar. Ya sabe las letras y ahora también quiere aprender inglés”, destacó la trabajadora.
Paciello manifestó que el caso de Luis es único, ya que nunca tuvieron un caso de amputación de los cuatro miembros. “Su caso sensibilizó a todo el hospital. Y hoy no hay personas que no quieran arrancar una sonrisa a Luis”.
Como este luchador no se rinde, pidió la visita de sus ídolos cerristas. Primero fueron los mellizos Romero, Óscar y Ángel, quienes le llevaron una camiseta del club de sus amores. Luego pidió por la “Reina de la Cumbia”, Marilina, quien en la mañana de este lunes cumplió el deseo de Luis y lo visitó arrancándole risas y suspiros.Tratamiento
En lo que respecta al tratamiento, el director médico del hospital del Quemado, Bruno Balmelli, explicó que a Luis le espera un largo proceso, a pesar de que se espera que la semana que viene salga de alta. “Su etapa aguda está terminando pero va a seguir con curaciones hasta que sus heridas hayan sanado”.
Balmelli mencionó que se registra un alto índice de quemaduras por electrocución en el hospital, por lo que se encuentran trabajando con la ANDE en un proyecto conjunto de prevención de accidentes a nivel de medios masivos de comunicación. “La mayoría de los casos de electrocución por alta tensión son relacionados al trabajo. Y normalmente tenemos alrededor de 10 casos por año, casi todos con mutilaciones”, explicó el director.
El director sostuvo también que la institución inició gestiones con organizaciones internacionales para que Luis sea tratado en el extranjero, en los Estados Unidos o en México, ya que las prótesis que necesita no existen en Paraguay.
La historia de este luchador conmueve a todos; y él está convencido de que volverá a caminar. Sus esperanzas son infinitas y su discapacidad no es obstáculo para conseguir sus sueños. Este pequeño héroe no se rinde y va por más.