Este vigésimo primer paquete de medidas sancionatorias tiene como objetivo, entre otras cosas, prorrogar por un año un mecanismo que limita el precio del crudo exportado por Rusia a 44 dólares el barril.
Esto permite reducir los ingresos petroleros de Rusia, que financian gran parte de su guerra contra Ucrania.
Este nuevo paquete de sanciones, fruto de semanas de negociaciones, tuvo que suavizarse con respecto a la propuesta inicial de Bruselas. En particular, fue necesario adaptarlas para disipar las reticencias de Grecia respecto al gas natural licuado (GNL).
Atenas abogaba por que la UE autorizara a sus empresas a seguir transportando GNL, siempre y cuando estuviera destinado a clientes fuera de Europa.
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Finalmente, estos traslados de gas a terceros países se autorizarán mediante una excepción para los contratos celebrados antes del 24 de febrero de 2022, fecha en la que Moscú inició la invasión a Ucrania.
Este paquete de sanciones también incluye prohibiciones de transacciones dirigidas al sector financiero ruso, así como nuevas medidas contra las criptomonedas y apunta a los nuevos petroleros de la “flota fantasma” usada por Rusia para transportar bajo banderas falsas energía y otras mercancías.
Fuente: AFP.