SAN PABLO
A solo escasas semanas de las elecciones presidenciales en Brasil, sendas investigaciones acechan las campañas del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y de su rival Flávio Bolsonaro, en un país con un historial de escándalos de corrupción de alto voltaje político.
La policía brasileña investiga, por un lado, las sospechas de tráfico de influencias de un hijo del izquierdista Lula, Lulinha; y, por otro, el financiamiento de una película sobre el ex presidente Jair Bolsonaro (2019 -2023), padre del derechista Flávio y preso por liderar la asonada golpista del 8 de enero de 2023.
Ambos candidatos han tenido problemas con la justicia, aunque con consecuencias muy diferentes.
Lula, de 80 años, pasó más de un año y medio preso por la trama de corrupción Lava Jato –el mayor escándalo de la historia de Brasil–, aunque su condena fue anulada por parcialidad del juez.
Flávio Bolsonaro, de 45, fue acusado por el supuesto desvío de salarios de sus asesores cuando era diputado estatal en Río de Janeiro. La causa terminó archivada por nulidad de las pruebas.
La corrupción aparece en encuestas como una de las principales preocupaciones de los votantes.
EL BIOPIC “DARK HOUSE”. La Corte Suprema dio luz verde para investigar el financiamiento de Dark Horse, una película biográfica sobre Jair Bolsonaro, por parte de un banquero acusado en un fraude millonario.
El filme, todavía no estrenado y protagonizado por el actor estadounidense Jim Caviezel (La pasión de Cristo), ensalza la figura del ultraderechista, preso por un intento de golpe de Estado en 2022.
La policía indaga sobre giros millonarios de Daniel Vorcaro, ex dueño del quebrado Banco Master y actualmente preso, que según Flávio Bolsonaro se usaron para financiar la película.
El sitio Intercept Brasil reveló mensajes del candidato derechista a Vorcaro a fines de 2025 para pedirle dinero y reportó que el banquero habría abonado unos 12 millones de dólares.
Un día después de esa conversación, Vorcaro fue arrestado por un gigantesco desfalco financiero.
Su Banco Master fue liquidado por insolvencia, con una deuda de más de 7.000 millones de dólares.
Tras asegurar en principio que no tenía relación con Vorcaro, Flávio Bolsonaro admitió que le pidió fondos para “Dark Horse”, aunque afirmó que no existía “intimidad” entre ellos.
el HIJO DEL PRESIDENTE. El supremo autorizó tres investigaciones por tráfico de influencias sobre uno de los cinco hijos de Lula, Fábio Luís “Lulinha”, nacido del matrimonio con su fallecida segunda esposa, Marisa Letícia.
Los casos están bajo secreto de sumario. Según la prensa brasileña, la policía indaga si este empresario de 51 años, que reside en España, intermedió ilegalmente en favor de allegados ante organismos como el ministerio de Salud y la Dataprev, una empresa estatal vinculada al gobierno.
Las sospechas también apuntan a un exjefe de gabinete de Lula, Marco Aurélio Marcola Santana, de acuerdo con medios locales.
La defensa de Lulinha lo proclama inocente y víctima de “intereses electorales”.
“Creo en él”, afirmó esta semana Lula en una entrevista. Pero aseguró que “nadie va a pedir la clausura del proceso” sobre su hijo y que “si es culpable, pagará”.
Ponen el foco en la seguridad
El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, principal candidato de la oposición, arrancaron ayer la campaña para las elecciones presidenciales de octubre en sus respectivas cunas políticas, con la promesa de combatir el crimen organizado.
Lula prometió luchar contra los feminicidios y combatir el crimen organizado golpeando sus finanzas y capturando a sus líderes. Brasil es el cuartel general de dos de las principales bandas suramericanas: Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV).
Como contrapunto, Flávio prometió bajar la mayoría penal a los 16 años, castración química para los pederastas, condenas de, “como mínimo”, ocho años de cárcel para los “ladrones de celulares” y tratar a las bandas narcotraficantes como “terroristas”, en línea con el Gobierno de Donald Trump.
Ambos candidatos eligieron lugares cargados de simbolismo para dar el pistoletazo de salida a sus 45 días de campaña. Lula dio su primer mitin en el Estadio Municipal Primero de Mayo, en São Bernardo do Campo, a las afueras de São Paulo, donde se forjó como sindicalista y lideró manifestaciones masivas en la dictadura militar.
El primogénito del ex presidente Jair Bolsonaro optó por el bastión político de su familia, Río de Janeiro, donde concentró a unos cientos de seguidores en la orla de la playa de Copacabana bajo el lema: “Mi partido es Brasil”. EFE
A la caza del voto femenino
Tanto Lula da Silva como Flávio Bolsonaro lanzaron ayer sus campañas con la vista puesta en el electorado que puede decidir unos comicios que se anuncian ajustados: Las mujeres.
Lula, durante su mitin en la cuna de su carrera política, Sao Bernardo do Campo, se dedicó sobre todo a conquistar a las mujeres. Los hombres deben “aprender desde niño que un hombre no es mejor que una mujer. Tienen que aprender que somos iguales”, dijo.
Dirigiéndose a su esposo como “amor”, la primera dama Rosángela Janja da Silva le cantó y abrazó tras un discurso feminista. “Somos mayoría y vamos a elegirte nuevamente”, lanzó Janja.
Las mujeres constituyen el 53% de los 158 millones de votantes de Brasil, votan más que los hombres y contribuyeron a lograr la estrecha victoria de Lula en 2022.
Un sondeo de la encuestadora Quaest mostró el viernes que, en una probable segunda vuelta, Lula obtendría el 43% de los votos frente al 40% de Bolsonaro.
Flávio promete mano dura contra el crimen habló de “castración química” para violadores y abusadores de mujeres; sin dejar de elogiar el modelo del presidente Nayib Bukele en El Salvador.
“Brasil va a vencer porque yo voy a proteger a las mujeres de este Brasil. Porque abusadores, violadores de mujeres y de niños”, van a ir a la cárcel y “solo van a salir después de hacerse la castración química”, prometió. AFP