29 may. 2026

Lidio León Ramos Tras los goles y la odontología

El club Libertad era la atracción de los 50, por ese gran onceno del 54 y 55 (el mejor del siglo del fútbol paraguayo: el expreso albinegro; el Gumarelo incontenible, con fulgurantes estrellas). Lidio León Ramos atraído por el mismo tentó fortuna desde las inferiores y a los 17 años se producía el debut en Primera: “Fue como un sueño inesperado suplantar a un grande como Rogelio Bedoya (un malabarista en la punta zurda, incontenible) y porque viajó al exterior como muchas estrellas de ese equipo extraordinario de entonces.

“No lo podía creer, pero así lo fue y mi confianza fue muy grande, ya que estaba preparado para ello”, rememora.

Debut auspicioso y el gol de la victoria

“Recuerdo que fue ante el Atlético Tembetary y ganamos 1-0, con un gol mío. El arquero era Angelacio, un golero volador y espectacular, muy bueno, que fallecería luego junto a otro colega paraguayo, Cáceres, cuando cayó un avión de Lloyds Aéreo Boliviano -enero de 1969- en las cumbres nevadas del Illimani, falleciendo todos sus ocupantes y un plantel completo del club The Strongest de la Paz.

“Una gran tragedia. También se encontraba entre ellos el conocido empresario de fútbol el español Arenas. Luis Gini no viajó por lesión. Todo ocurrió después de un cuadrangular jugado en Santa Cruz de la Sierra y el plantel de Cerro Porteño ganó el torneo”. El que escribe se encontraba entre ellos.

Del Gumarelo al Olimpia

Luego de compartir su habilidad y goles en varias temporadas, “pasé al Olimpia en 1959", año en que el Decano ganaba su cuarto título e invicto, alejándose de “muy buenos compañeros como Samuel Aguilar (arquero mundialista), Zarza, Idalino Monges, Arzamendia, Ochipinti, Julio César Pavón y otros”, recuerda.

“En el club Olimpia solo pude estar una temporada, ya que por mis estudios y una lesión que tuve me alejé por varios años yendo a estudiar a la Argentina”, puntualiza.

El retorno y al rayadito

De 1962 a 1965 jugaría por el Sportivo San Lorenzo, donde se radicaría hasta hoy.

“En esos tres años pude jugar a gusto en San Lorenzo y conformamos un buen plantel, pero el estudio era lo primordial para mí y a consecuencia de eso no pude continuar. Decidí abocarme a sacar muelas o a obturar y me fue bien. Gracias a Dios, hoy en la familia estamos todos unidos y compartiendo esos años de sacrificio, con fútbol y estudio”, enfatiza.

Una muestra elocuente de sacrificio, para que hoy día pueda decir “he cumplido las dos cosas que me propuse: jugar al fútbol y poder tener una profesión estable”, nos indica en la despedida Lidio Ramos; quien antes perforaba redes y hoy con el torno, muelas.

Nombre y Apellidos: Lidio León Ramos. Fecha de nacimiento: 3 de agosto de 1941. Lugar: Asunción. Barrio: Sajonia. Casado con: Olga Adorno (bioquímica). Hijos: Liliana (odontóloga), Karina (bioquímica) y Sonia (contadora). Nietos: Enzo Raúl, Sofía Karina y Thiago. Nombre de los padres: José Domingo (+) y Epifania (88 años).

Inicio: Club Libertad - Inferiores. Años: 1956 hasta 1959. Debut en Primera. Año: 1957. Otros clubes: Olimpia. Año: 1959 y Sportivo San Lorenzo. Años: 1962 a 1965.

Característica: Con capacidad para jugar por las dos puntas. Habilidad, dribling y goles. Estatura: 1,70 metros. Peso: 60 kilos.

Actualidad: “Trabajando en la profesión desde hace 35 años. Tenemos el consultorio en San Lorenzo junto con mis hijas. Una clínica dental”. Está ubicada en el mismo centro, en las calle 10 de Agosto Nº 384 casi Sargento Silva, en la cercanía del gran mercado sanlorenzano. Una ciudad con crecimiento inusual, si nos remontamos al famoso tren lechero que tenía su parada cerca de la actual Municipalidad.

¿La patrona? “Me esperó muchos años (11 años de noviazgo, como se estilaba en la época) y cuando me recibí nos casamos”, puntualiza.

Anécdota: “Luis Gini, excelente defensa (ex Sol de América, Olimpia y selección paraguaya), me marcó en un partido y como yo era habilidoso lo eludí en un par de ocasiones. En una de esa se me acercó y me dijo: ?Si lo hacés de nuevo, te tiro por el tejido’. No le creí y cuando quise hacerlo de nuevo cumplió lo que me había dicho, me lanzó por el tejido. Años después fuimos compañeros en el Olimpia”, recuerda y ríe.

Es la historia de alguien que supo sobrellevar fútbol y estudio; y una vez más demuestra que no hay que abandonarlo y forjarse una profesión, aunque hoy día el que triunfa en el balompié como suele decirse: puede asegurar su futuro. Pero el sacrificio es enorme y pueden probarlo.