Se fue, “sin querer queriendo”, el creador del barril, del chipote chillón y de las antenitas de vinil. Se fue y Latinoamérica lo recuerda como a su pequeño Shakespeare, o Chespirito, y le dio un nostálgico adiós a través de las voces de políticos, artistas y de todos a los que alguna vez hizo reír.
Luego de un íntimo funeral en el residencial Isla Dorada de Cancún, los restos del genial Roberto Gómez Bolaños se trasladaron –en vuelo privado– a la ciudad de México, donde hoy recibirá un homenaje en el estadio Azteca, a donde podrá ir toda la gente que quiera despedirlo.
La cita para el tributo, que tiene por título Gracias por siempre es a las 10 de la mañana y se pide a los asistentes, que serán más de 100 mil, que lleven una flor como muestra de cariño, según publica Televisa, que transmitirá la ceremonia.
También hoy, Chespirito recibirá un homenaje en las instalaciones de Televisa San Ángel, a donde se espera lleguen sus compañeros actores de la empresa.
Desde 2009, Chespirito comenzó a presentar problemas de salud, los cuales lo obligaron a dejar la capital e irse a radicar a Cancún, Quintana Roo, donde le gustaba pasear, comer en restaurantes locales y hablar con la gente que encontraba en supermercados, cines, restaurantes y sitios públicos.
“Nunca decía no, cuando alguien le pedía un autógrafo, especialmente si se trataba de un niño”, recordó su hija Marcela, al tiempo de comentar que su padre vivió con buen humor sus últimos momentos. Con la simpatía y optimismo que le caracterizaban, solía comentar que el deterioro de su salud se debía a que sus giras de trabajo por el mundo le habían obligado a “correr sin aceite” sus primeros cuarenta años.
Roberto Gómez Bolaños fue uno de los personajes más populares de Latinoamérica y la población hispana de Estados Unidos, en donde sus series de televisión, El Chavo del 8 y El Chapulín Colorado, mantienen preferencia absoluta.
Con sus personajes, Roberto Gómez Bolaños se convirtió en un fenómeno internacional. Sus programas fueron vistos en México, Paraguay, Brasil, Tailandia o Rusia.
El Chavo del 8 fue el programa más visto de la televisión mexicana y ha sido doblado en 50 idiomas.
Chespirito escribió o adaptó 50 guiones cinematográficos y actuó en 11 películas.
Su hija Marcela, quien junto con su esposa Graciela –más conocida como Florinda Meza–, fue quien mayor tiempo permanecía con él, recordó que el comediante manejaba su cuenta en la red social, que durante los últimos meses se convirtió en el único contacto con su público, según recoge Milenio en su web.
En febrero de 2012 recibió un gran homenaje en el Auditorio Nacional, de la capital mexicana, donde, ayudado de una bombona de oxígeno y sentado en una silla de ruedas, disfrutó de los regalos de artistas y seguidores de los 17 países que se unieron para el evento.
RECUERDOS DE YPACARAÍ. Para deleite de su público paraguayo, que hasta ahora disfruta de sus aventuras a través de la televisión, hace dos años en una videoconferencia, Chespirito recordó a nuestro país y dio una sorpresa cantando Recuerdos de Ypacaraí, canción a la que calificó como su favorita.
En la pequeña serenata lo acompañó su esposa, la actriz Florinda Meza. Al finalizar, envió un saludo al Paraguay, y agregó que le hubiera gustado saludar en guaraní, pero que no conocía bien el idioma.
Hablando de preferidos, Chespirito siempre dijo que el Chómpiras –ladrón de poca monta con un corazón noble– fue su personaje preferido, incluso por encima de El Chavo y El Chapulín Colorado.