El jueves se realizó la inauguración de mejoras edilicias en el Centro Educativo de Itauguá que alberga a adolescentes infractores de la ley.
Las nuevas instalaciones permitirán cumplir con el mandato constitucional de separar a los que están con reclusión preventiva, con procesos judiciales abiertos, con los que están ya sancionados.
Las obras contemplaron la remodelación de pabellones y la adecuación de áreas adecuándose a programas de reinserción social.
Se construyeron dos pabellones (A y B) separados física y visualmente por un muro perimetral, sumando un total general de 58 habitaciones con capacidad para albergar a 177 adolescentes, señaló el comunicado del Ministerio de Justicia.
“Por primera vez en la historia de nuestra institución damos cumplimiento estricto a la Constitución Nacional”, afirmó Rodrigo Nicora, ministro de Justicia, durante el acto de inauguración.
El secretario de Estado sostuvo que el proyecto representa “un antes y un después” en la gestión del sistema penal adolescente.
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Las obras forman parte de la reestructuración de centros para mujeres privadas de libertad, el operativo Umbral y la transformación de distintas unidades penitenciarias, todas orientadas a un “nuevo modelo de gestión basado en la justicia restaurativa”.
De acuerdo con las fotografías publicadas por la Presidencia de la República, las nuevas celdas tienen capacidad para albergar a dos adolescentes por unidad. Todas las instalaciones cuentan con un baño.
Nicora señaló que el enfoque no se limita al castigo, sino que busca también la “sanación, responsabilidad y reparación del daño”, con énfasis en la reinserción social de los adolescentes.
Muerte en Panchito López
En el acto también estuvo el presidente de la República, Santiago Peña, quien resaltó que la nueva infraestructura se vincula directamente con la dignidad humana.
Recordó el caso del antiguo Instituto de Reeducación del Menor Coronel Panchito López, al que calificó como un episodio doloroso de la historia del sistema penitenciario juvenil, y reafirmó el compromiso del Estado de evitar que situaciones similares se repitan.
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Se refirió al hecho ocurrido el 25 de julio del 2001, cuando en la cárcel de menores ubicada en el barrio Tacumbú de Asunción, se inició un incendio, producto de un motín, que terminó en tragedia: murieron 12 niños y resultaron heridos más de 100.
“Yo creo en la redención, creo en ustedes, creo en los jóvenes y creo que el Estado debe darles todo lo necesario para salir adelante”, expresó el jefe de Estado.