Revista Vida

La soledad sobrevuela la ciudad

Por fuera de ciertos círculos literarios nacionales, la literatura también vive y respira. Aprovechando la publicación de su quinta obra, charlamos con el docente, periodista y escritor Julio Benegas Vidallet sobre Vuela Soledad, su segunda novela ficcionada, que vio la luz en diciembre último.

Por: Sergio Alvarenga
Fotos: Javier Valdez
Producción: An Morínigo

Julio prende un cigarrillo, ofrece otro y convida su vaso de cerveza. Todo para él es comunitario, porque así vivió y así vive. "Yo pues creo que todos estamos inobjetablemente solos en esta era. Es la característica de nuestro tiempo. Lo único que podemos hacer es compartir lo que podamos cuando sea y con quien se pueda. Y eso nos cuesta tragedias y contrariedades a veces", reflexiona.

- Esa soledad de la que hablás se siente como una atmósfera tangible, casi sofocante, en todo el libro. Sin embargo, el título nos remite a otra idea.
- Para ser sincero, a ese título le falta una coma. En realidad es "Vuela, Soledad", así, en imperativo, como deseando que vuele porque, como dice la voz de Joan Manuel Serrat, "solo quien ama vuela". Como iba a ser título, me pareció que la coma estaba de más.

- ¿Hay alguna razón por la cual elegiste, una vez más, el nombre Soledad para tu segunda novela (ver cuadro)? ¿Los personajes tienen algo en común?
- No, solamente en algún nivel subtextual, quizá. Ninguna Soledad tiene algo que ver con la otra, excepto mi admiración hacia Soledad Barret.

- Ambas protagonistas son mujeres. Eso sí debe tener algo en común.
- Sí, claro. Es el hecho de que sea mujer, y aparte oriunda del campo, madre soltera, empujada por la necesidad a la enajenación de su propio cuerpo. Creo yo que ese es el símbolo más fuerte de la desesperación de nuestro tiempo.

Jaqueline

Julio sabe de lo que habla. A los 13 años, trabajaba atendiendo una pensión. A esa edad conoció de casualidad a una mujer que más tarde habría de convertirse en un personaje transversal en la novela: Jaqueline (alias Reina). Como muchas, Jaqueline era una trabajadora sexual. Y, también como muchas, había sido arrancada de su ambiente originario rural en la pubertad, bajo promesas falsas de estudio, y entregada a un grupo de militares, quienes impunemente abusaban de adolescentes, púberes y prepúberes durante la dictadura de Alfredo Stroessner. Jaqueline habría de sufrir el mismo destino por 15 días seguidos, lo que marcó su vida para siempre. "En una novela no se pueden forzar las cosas, no se debe hacer que los personajes digan lo que uno quiere solamente para dar a entender una idea", detalla el autor.

- Reina es en ese sentido muy valiosa en el relato.
- Reina es fundamental. Los personajes canal son necesarios para construir un relato verosímil. Ella ayuda a graficar, solamente con su existencia, la opresión social tácita o explícita que existía cuando eso. En la novela, los padres de Jaqueline vivían permanentemente con el miedo a ser brutalizados. Su abuelo había sido desaparecido por el estronismo por formar parte de las Ligas Agrarias Cristianas, y una acusación no del todo esclarecida mantenía en vilo a su padre, lo que no le dejó más opción que enviar a su hija a la capital.

- El relato sobre la caída de la dictadura se hace a través de ella, pero la atmósfera general no parece cambiar en absoluto.
- En el Paraguay se da un fenómeno bastante extendido en el campo de la literatura: el relato fragmentado. Los escritores toman un hecho histórico, ya sea la Revolución del 47, la Guerra contra la Triple Alianza, la dictadura de Alfredo Stroessner, etcétera, y construyen historias constreñidas por barreras de orden cronológico, lo que no está mal de por sí. Después de todo, yo hice lo mismo con La masacre de Curuguaty (ver cuadro). Pero es una modalidad que no nos permite ver la secuencialidad integral de la trama histórica del Paraguay. Es decir, percibimos retazos aislados, lo que termina provocando rupturas en la visión final. Para no establecer ese tipo de escisiones entre la caída de Stroessner y la transición a la democracia, dejo entrever que nada cambió.

- Un primer esbozo de eso fue La vida y la bronca (cuadro). Pero... ¿"nada cambió"?
- Algunos fenómenos nuevos sí se dejaron ver: intelectuales o amigos discutiendo de política en los bares, en los cafés; reuniones a cualquier hora sin pedir permiso a nadie; barbas antes mal vistas, etcétera. Pero la matriz económica estronista —el contrabando, la triangulación de productos, el narcotráfico, acompañados de un desarraigo terrible en el campo— continuó y sigue hasta hoy, e incluso se profundizó.

- Vuela Soledad es ambiciosa. Se propone dibujar décadas de fuertes cambios a través de sus personajes. ¿Te parece que lograste ese objetivo?
- Siendo optimista, te diría que en un 40%. Para mí, esta novela tiene un valor iniciático. Si en el futuro retomo yo el trabajo de seguir construyendo relatos no fragmentados de la historia nacional, o si lo hace otro autor, da igual. Yo ya me daré por satisfecho.

Puede que el estronismo todavía tarde en irse del todo, que la literatura paraguaya tenga uno que otro problema para despegar y que las heridas del ayer y las nuevas aún no logren sanar, pero una cosa es segura: de que Soledad vuela, vuela, sin lugar a dudas.

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Agradecimiento: Instituto Cultural Paraguayo Alemán.
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Trayectoria
Julio Benegas Vidallet ganó el Premio Lorenzo Natali en 2001, por un reportaje llamado Servicio militar en terapia intensiva, sobre la corrupción en las FFAA. La distinción la otorga la Comisión Europea y la Federación Internacional de Periodistas. Además, se alzó con el primer puesto en el concurso de cuentos de la Cooperativa Universitaria en 2014, por su relato El futuro existe. También fue miembro del jurado del Premio Nacional de Literatura 2017.
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Publicaciones del autor
Tereré en la plaza (2002): relatos cortos sobre la sociedad rural y urbana, vividos o escuchados.
Soledad (2004): primera novela. La Soledad del nuevo relato no guarda relación con esta, pero el nombre hace alusión a la sensación que domina en toda la obra.
La vida y la bronca (2009): artículos periodísticos publicados durante su carrera, ordenados cronológicamente, que giran alrededor de las medidas socioeconómicas de distintos gobiernos y cómo modificaron el país en las últimas dos décadas.
La masacre de Curuguaty (2013): uno de los pocos relatos escritos en clave periodismo literario en el Paraguay, sobre una tragedia que marcó la vida política, hasta el punto de poner en seria duda la vigencia de la democracia (2013).
Vuela Soledad (2017): novela ficcionada que, a través de sus personajes, desarrolla una mirada profunda sobre la existencia de una población heterogénea, mayormente expulsada del área rural y marginada en las urbes (2017).

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