Revista Pausa

La resignificación de lo esencial

Artisanal es un proyecto multidisciplinario que fusiona el arte, la fotografía y la moda, liderado por Matías Irala. La serie que expone prendas artesanales transcurre en la intimidad de los bosques entre los universos Ára y Pyhare. 

Hay una serpiente que se desliza sobre la piel, una mujer que se para entre atenta y desconfiada, un búho que vigila al espectador; hay una caricia rígida sobre el caparazón de una tortuga, un reconocimiento, un deseo, una manzana. Cae la noche. Una persona se deja envolver por una enredadera, otra se sumerge en el misterio prometedor de la oscuridad. Se salpica de naturaleza, desaparece. Fundido a negro.

La resignificación de lo esencial es el ejercicio semiótico que propone la obra Artisanal, dirigida por el periodista y estilista Matías Irala. A través de una reinterpretación de la identidad nacional, en el universo que crearon conviven la religión y el misticismo, con referencias a la fauna y la flora. Son siete fotos, como los siete pecados capitales, como los siete hijos de Tau y Kerana.

Se trata de un proyecto colectivo integrado por el productor Juan Ángel Monzón, la fotógrafa Natalia Planás y el fotógrafo Manuel Meza. Fue seleccionado junto con otras 14 obras para la feria de arte Oxígeno que se realizó en Textilia el 18 y 19 de octubre. Gracias al proyecto Ancestral que Camila Orué viene llevando adelante desde el 2017 con las artesanas de Carapeguá y la comunidad indígena Maka, el proyecto artístico-fotográfico adquirió otro cariz.

En Artisanal, el protagonista de la serie es el poyvi, el tejido milenario con el que se elaboraron todas las prendas. A través de un proceso de transculturación, el proyecto vistió a las modelos con un elemento que antes fue creado de forma manual por la artesana Luz María Figueredo y el artesano Alberto Barrera. El desafío fue integrar todos estos mensajes desde el minimalismo sin que resultara una pieza ecléctica y demasiado abstracta.

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Para la realización del proyecto pensaron en que las modelos salgan del prototipo de belleza helénica pero que, a su vez, fueran mujeres que no aparecen en la cotidianeidad.
Para la realización del proyecto pensaron en que las modelos salgan del prototipo de belleza helénica pero que, a su vez, fueran mujeres que no aparecen en la cotidianeidad.

“La intención fue descontextualizarlo sin necesariamente tomar un elemento de un colectivo minoritario. A veces, de alguna u otra forma son construidos con una visión colonial o afecta directamente a un grupo étnico y vos terminás siendo white savior (salvador blanco) y apropiándote de ese discurso. Me parecía más interesante que el tejido fuera el protagonista y dentro de la fotografía existieran elementos propios de la fauna local, pero, a la vez, que resultaran elementos muy regionales”, explica Matías Irala.

Los realizadores de Artisanal trataron de rehuir las representaciones tradicionales de los telares nacionales como el ñandutí o el ao po’i. Analizaron otros tejidos y se quedaron con una paleta cruda que permitió resaltar los demás componentes en la obra. “Cuando fui a convivir con las comunidades indígenas estudié sobre su cosmología, cómo quiero que se vea el producto, cómo quiero vender, con quién me quiero asociar para que se mantenga puro con esa esencia”, cuenta Cami, la diseñadora del proyecto.

“Cada elemento cultural fue reinterpretado. Intentamos apelar a las asociaciones sensoriales. Por ejemplo, un paraguayo o paraguaya rápidamente asocia el rojo con la tierra y la tierra con la sangre. Nosotros queríamos que nuestra obra pudiera contar una historia visual cargada de mensajes claros, pero que también fueran autoconclusivos, porque la obra no debería terminar ahí sino en la cabeza del observador”, agrega Manuel Meza, fotógrafo encargado de representar el universo Ára.

Deconstruir el discurso nacionalista

La obra obliga al espectador a romper con los límites de lo tradicional. Si bien el sombrero piri, el encaje ju y la naturaleza regional se paran desde una literalidad, hay una textura en las fotografías de Artisanal que juega con el concepto de la identidad y demanda una segunda lectura, comenzando por la figura de la mujer paraguaya.

“El nacionalismo estableció un discurso estético en torno a la mujer y también configuró estéticamente cómo debía ser. Acá, particularmente, donde seguimos atravesados por las consonancias de la dictadura, me parece que se establece todavía esa mirada en torno a una paraguaya pasiva, doméstica, abnegada, sacrificada. Nosotros quisimos crear estas mujeres que son entidades más fuertes, misteriosas, contraídas”, relata Matías.

Para la realización del proyecto propusieron que las modelos se salieran del prototipo de belleza helénica, pero que, a su vez, fueran mujeres que no aparecen en la cotidianeidad. “Me parecía necesario que fueran todas fuertes, que rompieran con este esquema de lo tradicional, como el prototipo de la mujer con trenza. La idea era que representaran de alguna forma a estas deidades misteriosas de la naturaleza”, sigue Matías, quien se remontó a la Guerra contra la Triple Alianza para explicar cómo la cultura homenajea a la mujer paraguaya, pero al mismo tiempo la maltrata.

Durante el año de exploración y desarrollo del proyecto ahondaron en las dimensiones Ára y Pyhare, que están dentro de nuestro imaginario y permiten una asociación directa con el relato. “Muchas de las cosas que se plantean desde lo autóctono, se piensan con lo mismo de siempre, lo típico, lo folclórico. Esto, sin embargo, nos llama a analizar los estereotipos que construimos como sociedad”, refuerza Juan Ángel Monzón.

Nath Planás ahonda en el universo nocturno de la obra. “En Pyhare me concentré en el silencio y lo amenazador de la noche. Son fotografías bastante oscuras, no solo técnicamente hablando, sino en la energía que transmiten. Con la luz solar podemos apreciar un abanico de posibilidades, pero el universo nocturno es limitado, y esa limitación es lo que llena. Desde los tonos monocromáticos, los pequeños destellos que profundizan una mirada como las estrellas hasta lo oculto, Pyhare es un mundo de revelaciones”, expresa.

Moda de autor

Esta es una corriente dentro de la industria de la indumentaria que persigue una originalidad en sus diseños. Sus colecciones bucean en la identidad de su entorno y la propia. Las prendas de autor evitan las tendencias mundiales e impregnan a las creaciones de su subjetividad. En otras palabras, dejan que las obras cuenten una historia.

En Paraguay, la moda de autor es una trinchera y se disputa espacios en un contexto en que predominan las grandes marcas. Para Matías, como consumidores todavía no valoramos lo suficiente el trabajo de autor, porque carecemos de espacios que dinamicen la interpretación. Y es que en esta expresión del diseño de la indumentaria, hay una problematización de la realidad, una búsqueda constante en la renovación del tejido y su morfología.

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Las prendas expuestas en la obra fueron diseñadas por Cami Orué, que trabajó en conjunto con los artesanos de Carapeguá para obtener el poyvi, un tejido local.
Las prendas expuestas en la obra fueron diseñadas por Cami Orué, que trabajó en conjunto con los artesanos de Carapeguá para obtener el poyvi, un tejido local.

“Creo que en Paraguay hay como una idea de que estamos creciendo; para mí eso es precipitado. Obvio, en capital privado tenemos muchas marcas que desembocaron acá, pero de alguna manera terminamos por afectar al mercado de autor, porque no podés competir contra marcas grandes. Cami tiene que hacer un proceso de migración, un cuestionamiento, reponer económicamente a esa gente. Hay todo un factor de resignificación de ese traspaso a lo que es su producto”, opina el director creativo de Artisanal.

La dificultad que presenta trabajar desde las periferias, además, radica en que no existen movimientos colectivos de diseñadores y creativos, como en otros países de Latinoamérica. “En nuestro país, al tener problemas básicos como educación y salud, el espectador todavía no puede reflexionar sobre esos disparadores, porque su realidad es distinta. Yo creo que Paraguay puede ser un disparador para exportar realmente las riquezas que tiene a nivel textil y de alguna u otra forma va a dinamizar el mercado interno, pero mientras esos cambios no sucedan de manera colectiva, lo veo muy complicado”, cree.

Consumo ético de la indumentaria

En Artisanal se abordó también el valor de la sustentabilidad. Cami señaló que, en Carapeguá, por cada tejido elaborado trabajan cuatro artesanas y artesanos. Lo hacen lentamente y en colaboración. Esta modalidad se diferencia de la fast fashion, que se inspira en la producción en serie y el bajo costo de las prendas; moda prêt-à-porter que hace que los consumidores utilicen las prendas una temporada y luego las descarten o las olviden en el guardarropas. “Ancestral no es una ropa rápida. Cada diseño cuenta una historia”, dice Camila.

Matías, por su parte, reflexionó sobre el momento histórico en el que decidieron exponer este material. Según consideran, la sociedad está avanzando hacia un consumo ético de la moda. Si bien se apropia del discurso de la sustentabilidad para vender, permite instalar un debate sobre la manera en que estamos comprando y el rol que tenemos en el impacto de las grandes industrias —como la de la moda— en el medio ambiente.

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Los precursores de Artisanal crearon disparadores que estén conectados con la fauna. La obra invita al espectador a interpretar los recientes sucesos climáticos ocurridos a nivel local y mundial.
Los precursores de Artisanal crearon disparadores que estén conectados con la fauna. La obra invita al espectador a interpretar los recientes sucesos climáticos ocurridos a nivel local y mundial.

“Yo creo que la indumentaria es un disparador trascendental para analizar problemáticas, y es de fácil acceso también porque permea todo. El primer elemento que tenemos para salir a la realidad es la ropa. Cubrimos nuestro erotismo por una cuestión social. Tocar el tópico de la indumentaria es una manera dinámica, accesible y atractiva para abordar otros temas que pueden ser más complejos”, refiere Irala.

Tanto la tortuga como la serpiente y el búho son propios de la fauna paraguaya y en las fotografías crean una simbiosis con las modelos que los sostienen. Manuel Meza estima que los animales en la obra acercan cualidades y dones de la naturaleza al ser humano y que hablan de una interrelación simbiótica entre ambos.

“No podemos seguir pensando que somos seres ajenos ni mucho menos independientes a nuestro ecosistema”, afirma. Es por eso que se animaron a ubicar animales como el kavure’i, un búho oriundo del Chaco cuyas plumas se utilizan como amuletos de buena suerte o para los rituales chamánicos.

Para Manuel, el mensaje de la obra tiene que ver con visibilizar problemáticas inmediatas como la desidia de las personas sobre la crisis climática. El velo que utilizan en El misterio telúrico simboliza aquello que nos nubla la vista, es una metáfora de la indiferencia que muchas veces tenemos hacia lo esencial.

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