22 may. 2024

La rebelión de los akãne

Alfredo Boccia Paz – @mengoboccia

El proyecto estrella de la administración Peña marcha a los tumbos, tal como era de esperar. Por el momento ha logrado algo que no ocurría desde el 2015: Que el estudiantado universitario vuelva a movilizarse. ¡Quién diría! Una iniciativa llamada Hambre Cero evoca, en la década siguiente, el clima del “UNA no te calles”.

Por un lado, es la consecuencia del absurdo apuro con que el cartismo lo llevó adelante. Al negarse al diálogo, al no querer escuchar objeciones, al despreciar la necesidad de dar todas las explicaciones, fueron creando el ambiente de escepticismo y crispación que vivimos en estos días. Una vez más, lo que podía haber sido resuelto a través del diálogo, se complicó porque se impuso el pensamiento totalitario del tipo “para eso somos mayoría”.

Pero, por otro lado, hubo otro ingrediente fundamental, infaltable en el manual del cartismo: la soberbia. Al constatar que había un sector estudiantil disconforme, la reacción de muchos voceros oficialistas fue el insulto y la descalificación. Así, el ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, dijo en tono burlón que “no apreciamos el efecto que tiene la macroeconomía en el bolsillo de la gente, pareciera que somos estudiantes de la UNA”.

El senador Bachi Núñez, cuando las manifestaciones empezaban a extenderse, sostuvo que solo se trataba de “un puñado de estudiantes politizados”. El viceministro de Educación, Federico Mora, dio a entender que los alumnos estaban manipulados por pescadores de río revuelto y agregó: “Un estudiante de Odontología no tiene por qué saber cómo funciona el presupuesto del Estado”. El siempre patético Yamil Esgaib fue más allá y los trató de “akãne” y “tavy kaka”. Es decir, de burros.

Por supuesto que, por la vía de las ofensas, lo que consiguieron fue una reacción enardecida. Sobre todo, porque a esas imprudentes declaraciones de las cabezas visibles del gobierno se sumaron enseguida la legión de hurreros digitales, las granjas de trolls, las decenas de medios de prensa de la patronal y hasta las cuentas institucionales de organismos estatales que poco tenían que ver con la cuestión, como la Seprelad y el MOPC, por ejemplo. En las redes, los líderes estudiantiles fueron atacados con cualquier argumento: por fotos de sus vacaciones o de un reloj costoso, por su manera de hablar o de vestir y, como siempre, catalogados de “zurdos” y “catingudos”. Poco creativa anda la oficina del odio de HC.

Pero la comunicación del gobierno tiene un problema insoluble que ninguna vocería va a poder arreglar: la credibilidad. Mientras se discutía si habrá o no dinero estatal para garantizar el Arancel Cero, la prensa descubrió un nuevo caso de nepotismo grosero. Nada menos que el hermanito del senador cartista Hernán Rivas acababa de ser nombrado en la Entidad Binacional Yacyretá con un salario de veinte millones de guaraníes. El chico, como su hermano, es bachiller. Falta plata para la educación y la salud, pero no para estos nombramientos.

Por eso suena ridículo que desde el gobierno digan que los estudiantes no entienden el problema. Lo entienden muy bien, por eso no les creen. Tienen razón al temer que la Fuente 10 del Tesoro Nacional, financiada por los ingresos tributarios, no garantice la disponibilidad de fondos del Arancel Cero, del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación y múltiples proyectos vinculados a la salud y la tecnología.

Los estudiantes entienden lo que pasa. Cuando se sentaron en los sillones ocupados por los parlamentarios durante la última audiencia pública demostraron que tienen mejores ideas y elocuencia que el 80% de nuestros representantes. A propósito, solo un parlamentario colorado –de Concepción– estuvo en la reunión, pese a que repiten como loros que los jóvenes no quieren dialogar.

Es el gobierno el que no entiende lo que pasa. Debería escuchar más e insultar menos. El deterioro de la confianza en Peña se detecta en encuestas. Pocas veces se vio un despilfarro tan torpe de una cómoda mayoría electoral. Es que la bicefalia siempre es problemática.

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